A MODO DE UNA OCCIDENTALIZADA ORIENTACIÓN

Mixturando, eclécticamente, algunos preceptos extraídos de la Biblia y del calefón con 3 partes de Macedoniana porfía, un toque justo de inmersión Jungiana y 4 gotas de Xulsolariana elevación mas el sumo de todo un Lao Tsé en pleno. En epifánica unción, alzamos las copas con el genial brevaje e invitamos a
Tristán Tzara y Alfred Jarry para que nos acompañen a presentarnos con la misma interjección con que comenzara su parlamento el Père Ubú, a la sazón Roi, es decir:









BIENVENIDOS A LA NAVEGACIÓN







Alertamos a los atildados sobre la utilización de metáforas azarosas. Toda libre asociación es demostración de que existe el inconsciente; sobre él desligamos responsabilidades.







Invitamos a descabalgarnos del constante absoluto, las certezas irreversibles, la presunción de objetividad, las posturas a ultranza y los dogmatismos.







Sugerimos tratar de tolerar lo mejor posible el vacío existencial, el tembladeral de la duda, la desubicación de la contradicción, la subjetividad y la vulnerabilidad humanas, a sabiendas de que, aunque denunciemos con cierta queja, lo hacemos enmarcados por el amor y con un fuerte deseo libertario porque:











."...Tú y yo no somos dos mitades de una inútil batalla,/ ni siquiera dos caras acuñadas por la misma derrota,/sino tal vez una pequeña parte de algún huésped sin número y sin rostro, que aguarda en el umbral."







Olga Orozco







Corre sobre los muelles - Museo Salvaje - 1974 -











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sábado, 4 de abril de 2009

“OTRARSE”
HACERSE OTRO Hernán Kesselman
Los “heterónimos” que el gran Fernando Pessoa intodujo en la poesía contemporánea, pueden ser también, mediante las técnicas de “multiplicación dramática”, un recurso para “vivir varias vidas sin tener que morir tantas muertes”. El poeta nacido en Lisboa el 13 de junio de 1884, a su vez, hizo nacer a cuatro de sus heterónimos más significctivos la noche del 8 de marzo de 1914.
A diferencia del pseudónimo (ocultamiento del nombre propio con otro nombre para no ser reconocido) el heterónimo, en Pessoa, designa a distintos personajes que escriben con distintos estilos a partir de biografias y formas de vivir, pensar y escribir diferentes entre sí. Esto vale especialmente para el cuarteto de poetas Ricardo Reis, Alberto Caeiro, Alvaro do Campos y él mismo con su nombre Fernando Pessoa. En sus heterónimos Pessoa logró otrarse, hacerse otro. Esto nos lleva a plantearnos si nuestros cambios y diferencias, a veces inexplicables, no corresponderán a acciones yoicas de islotes que aparecen en nuestra personalidad, más allá de la comprensión causal de sus desarrollos, de sus éxitos y de sus inconvenientes, más allá de la comodidad peligrosa que nos brindan las certezas.
Pessoa dice: “De todo me quedaron tres cosas: la certeza de que estaba siempre comenzando, la certeza de que había que seguir y la certeza de que sería interrumpido antes de terminar”. “Si las cosas son astillas/ del perspicaz universo / que yo sea mis fragmentos/ distraídos y diversos. / Lo fueron y no lo fueron”. Esta expresión de Pessoa conecta con aquella frase de Rimbaud, que inaugura la modernidad: “Yo, el otro”. A través de la multiplicación dramática tratamos de descubrir esos otros que, heterónimos posibles, acompañan a quienes circulan por una escena mostrativa, profesional.
(ver “La multiplicación dramática”, H. Kesselman y E. Pavlovsky, ed. Atuel). La certeza de no poder ser más que aquel que somos, impide llevar adelante el deseo tan humano, tan lúdico, tan típicamente infantil, de ser muchos.
Jugando con heterónimos, reflexionando irónicamente con las patologías que me capturan en soledad, empecé a bautizar con nombres propios a los personajes que me habitaban en mis peores y mejores estares: Erik, El fantasma de la ópera, Clark Kent, Bartleby. Y propuse ese juego a mis alumnos, familiares y amigos. ¿Acaso en la vida profesional no somos el conjunto de máscaras que se vinculan entre sí, con poses y gestos que van mas allá del antifaz del rostro? Esto vale para terapeutas y pacientes en cualquier continente en que se utilicen herramientas psicológicas, y para todo vínculo en la vida privada cotidiana: multiplicidad de disposiciones que podríamos actuar. Por encarnarse en cuerpos disponibles en la escena los denomino: “disposibles”. Ellos son una síntesis de disposición, de posibilidad difrente, de estar en acto biográfico, con sus conexiones y relaciones, concepto similar al de heterónimo. Yo ofrezco la oportunidad de jugar a bautizar los disposibles de cada uno en el intento de construir una taxonomía de heterónimos. Como Antonio Tabucchi en “Sostiene Pereira”, considero que hay una Asamblea de cuerpos y almas, un estallido de disposibles, “un ballo in maschera” pirandelliano, cuando el director de la multiplicación dramática invita al protagonista de una escena a indagar los personajes que lo habitan antes y durante el encuentro con otros actores – un paciente, una familia, un grupo –cuando interroga en que disposibles vinculares se encarnan unos y otros hasta llegar a una mutua captura, una máquina de captura que se abrirá al juego multiplicador del grupo. Un tartamudeo aparece y hace temblar la mano que intenta resolver con la comprensión. Ese tartamudeo es disposición a la invención; proviene del acontecimiento que nos sorprende sin que lo busquemos, ya que, al afectarnos, él es quien nos inventa a nosotros. Esto diferencia los disposibles heteronímicos de los yo auxiliares del psicodrama común, donde también los cuerpos hablan pero de un modo más planificado. Desde mi óptica, los disposibles son, en psicoterapia, la via regia. La heteronimia es un camino a recorrer en la búsqueda de la despersonalización identitaria, de enajenación positiva. “No hay criterio de verdad que el de no estar de acuerdo conmigo mismo”, apuntó Pessoa. La encarnación de personajes y su desarrollo en la psicología del encuentro expandieron el camino para representar una y otra vez, con nuevos escenarios, la heteronimia pessoana. Además, en mi caso, fué un camino hacia una nueva psicopatología. Habiendo desarrollado mi teoría de los núcleos básicos familiares vinculares, más impregnada por la psicología médica, ahora, mediante los hetrónimos, promuevo desde el arte, la vida cotidiana, la filosofía y la literatura. De ahí surge mi proyecto: “Cómo vivir varias vidas sin tener que morir tantas muertes”. Nuestros heterónimos configuran los personajes que desarrollan la ficción, las novelas personales y pofesionales, al vincularse entre sí y con los otros, en tanto integrantes de grupos heterogéneos. Pessoa los interiorizó y sólo los dejó escribir libros y poemas. Implotaron dentro suyo sin que nadie lo advirtiera. Yo, en cambio, los estimulo a corporizarse en la escena, a exteriorizarse, haciéndose visibles y audibles, adjuntándolos a los ortónimos (los nombres propios de quienes viven la experiencia). Utilizo los disposibles para el entrenamiento en el aprendizaje y transformación de conductas monocordes, repetitivas y previsibles, dando al diagnóstico, no sólo un formato menos pegoteado a las denominaciones de la psiquiatría tradicional, sino yambién al destino con más posibilidades de originar nuevos roles en uno mismo. Interrogar el equilibrio atado a volver a ser como se era antes, para darle otras potencias en distintos ámbitos de producción de sentido, en diferentes máquinas , en otros vínculos y temáticas alejadas de la común forma de ser y del interés rutinario. Así procuramos diseñar una cartografía de heterónimos, investigando los múltiples aspectos de las relaciones entre ellos. Asanblea de almas en la escena dramática. Si la multiplicidad es el espíritu teórico que se encarna en la multiplicación dramática, los desdoblamientos del pliegue de heterónimos disposibles para cada actor en escena constituyen la Asamblea de almas por donde circula el misterio de los encuentros, sean estos terapéuticos, personales, de formación, de creatividad, etc. En esta circulación escénica que estructura ritornelos gestuales, pictóricos, sonoros, se produce un texto vital que continene los enunciados por donde navega el deseo. Por momentos, la rostridad bien definida de los personajes iniciales del encuento (bi o multicolores) se va confundiendo en una producción que parecería inacabable, y por ello acudimos a la puntuación. En estos desdoblamientos en que la rostridad incial de terapeutas y pacientes, de educadores y educandos, se desdibuja, nos vamos acercando a nuevas rostridades diferentes que, sin embargo, contienen el coágulo de la rostridad inicial. La heteronimia, en la clínica, logra multiplicar estares para que cada uno deje de ser progresivamente quien es y, al mismo tiempo, sea más que nunca uno mismo. Qizás porque cada desdoblamiento contiene lo prohibido, lo que no tiene letra, lo que imagina el social histórico y, en especial, es tan micropolítico que termina por tentarnos a deconstruir nuestra historia e interrogarnos por futuros jamás pensados. ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: *Fragmento del trabajo “Devenir poético de la multiplicación dramática: Fernando Pessoa y la heteronimia en la práctica profesional”.
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6 comentarios:

Pepe dijo...

Real o imaginario, ¿qué es real?, ¿de qué modo definiría 'real'?. Hay tantos personajes dentro de las personas y grupos que ni siquieran llegan a ser conscientes de que lo que hace no es real, por ejmeplo la religión; el caso más significativo de esquizofrenia colectiva, que no es por las otras cualidades propias del humano que limitan el imaginario ( el perdon -falso por supuesto-, el alma, o la otra vida), sino entonces habría que encerrarlos a parte. Quizás yo haga lo mismo; aqui soy Pepe (en alusión a cierto partido), y allí soy Juan ( en alusión a nada ), bueno, ahora Juan2. Un Saludo para ti y para la kisner que tiene cara jaguar

Amando Carabias María dijo...

Con independencia de la realidad, que es una palabra muy, muy grande, lo de heteronimarse en uno, dos, o tres, es un arte complicadísimo, sólo dado a verdaderos maestros y catadores del alma humano. Una sensibilidad fuera de todo quicio, que es capaz de extraer de cada estado de ánimo una corporeidad diferente.
A mí, además, me asusta un poco, porque, me parece, podría haber riesgos para las mentes. Aunque quizá sea lo contrario: ser, según la 'firma' diferente implica un férreo control del pensamiento.

Haydée Solar dijo...

Muy interesante para mí porque a proposito de leer "Sostiene Pereira" pude llegar a Fernando Pessoa, cuyo texto "El libro del Desasosiego" es hoy por hoy mi libro de cabecera... creo que algo o varios aspectos de mí hay allí...es inexplicable. Me fascina este tema...leo este fragmento "OTRARSE" gota a gota con el fin de interiorizarme y reflexionar acerca de: la heteronimia, "los disposibles", "cómo vivir varias vidas sin tener que morir tantas muertes" etc. ¡genial! "Otrarse, qué misteriosa esta palabra!

Adrian Dorado dijo...

Haydee teno como uno de mis libros de cabecera "El del desasosiego..." ya ves que coincidimos. Si otrarse es extraña pero yo uso bastante inaugurarse que lo implica y con fiesta!!
Besitos

Adrian Dorado dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Adrianna Coelho dijo...


eu quero ser o outro
o outro em mim mesma
e eu no outro...

só que eu preciso de um dicionário, adrian, para poder conhecer vc melhor... :)

besitos