A MODO DE UNA OCCIDENTALIZADA ORIENTACIÓN

Mixturando, eclécticamente, algunos preceptos extraídos de la Biblia y del calefón con 3 partes de Macedoniana porfía, un toque justo de inmersión Jungiana y 4 gotas de Xulsolariana elevación mas el sumo de todo un Lao Tsé en pleno. En epifánica unción, alzamos las copas con el genial brevaje e invitamos a
Tristán Tzara y Alfred Jarry para que nos acompañen a presentarnos con la misma interjección con que comenzara su parlamento el Père Ubú, a la sazón Roi, es decir:









BIENVENIDOS A LA NAVEGACIÓN







Alertamos a los atildados sobre la utilización de metáforas azarosas. Toda libre asociación es demostración de que existe el inconsciente; sobre él desligamos responsabilidades.







Invitamos a descabalgarnos del constante absoluto, las certezas irreversibles, la presunción de objetividad, las posturas a ultranza y los dogmatismos.







Sugerimos tratar de tolerar lo mejor posible el vacío existencial, el tembladeral de la duda, la desubicación de la contradicción, la subjetividad y la vulnerabilidad humanas, a sabiendas de que, aunque denunciemos con cierta queja, lo hacemos enmarcados por el amor y con un fuerte deseo libertario porque:











."...Tú y yo no somos dos mitades de una inútil batalla,/ ni siquiera dos caras acuñadas por la misma derrota,/sino tal vez una pequeña parte de algún huésped sin número y sin rostro, que aguarda en el umbral."







Olga Orozco







Corre sobre los muelles - Museo Salvaje - 1974 -











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martes, 9 de diciembre de 2008

SURCANDO EL CIELO DE LA SOLIDARIDAD

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a Luis Buñuel

in memoriam El corte que le produjo el piolín en el dedo índice lo devolvió al cuerpo, a la plaza y a la succión del barrilete que lo invitaba a seguir planeando. -¡Siempre, vos, en el medio de varios mundos, carajo!- Se dijo, mientras recordaba que la secuela de una infantil meningitis de la que se salvó de pedo, fue la única explicación que le dieran, los médicos, de su visión doble de la realidad. Insatisfecho con ese simple dato y para arrimarle más al bochín de las certezas le sumó un par de ácidos que se tomara, cuando la profecía de paz y amor hippie de sus años verdes inundara su vida. Vio, también, los desdoblamientos de los viajes astrales en su época de esoterismo y el hilo de plata que, desde el ombligo, lo fijaba al cuerpo mientras su espíritu recorría el universo. De esa hermética experiencia debe haber nacido la idea de la transmutación de Dios abandonando la tradicional forma paternal para desparramarse en cada porción de la existencia. Que el lugar que eligió para vivir en los hombres era en el centro de sus corazones y que, precisamente, por el potencial nivel de conciencia con que los había dotado, les correspondía a ellos, la creativa tarea de su concepción, y con ese encuentro, la propia elevación. De su inmanencia en la naturaleza y de la imperiosa necesidad de decencia entre los humanos nunca le cupieron dudas. Pensó que la inspiración de la sacralidad de la vida le debía haber surgido, estimulada por el incansable cometa que insistía pidiéndole soga para conquistar mayor espacio. Aún con riesgo de aumentar la herida accedió al pedido mientras el hilo se teñía con sangre a medida que pasaba por su dedo en dirección al cielo. Sintió que su visión ya no era sólo la duplicada superposición de imágenes que lo invadía sino, también, la anticipación de hechos futuros que flasheaban su imaginario. -¡ Ché, flaco, la foto!- Le gritó otro de los artistas convocados para pintar las voladoras imágenes. Requerido por la situación decidió acurrucar la cara con el resto de los pintores a los que, sorpresivamente y a medida que se amuchaban, les crecían unas televisivas sonrisas. Motivada por el viento, la lona del cartel que coronaba el escenario le sopapeó incansables veces la cabeza, repitiéndole su inscripción con cada golpe. SALVEMOS A LOS NIÑOS REFUGIADOS SALVEMOS A LOS NIÑOS REFUGIADOS SALVEMOS A LOS NIÑOS REFUGIADOS SALVEMOS A LOS NIÑOS REFUGIADOS Después de la foto y con la altruista cantinela rondándole la sesera se vió recorriendo los stands de la feria de arte contigua a la plaza. -¡Ahá!- Se dijo cuando descubrió que en el espacio auspiciado por la institución internacional patrocinante estaban expuestas, únicamente, sendas obras de los cuatro artistas más allegados al director de esa organización. Sintió que el resto de los 40 pintores se habían convertido en el grupo soporte de los cuatro oportunistas y pensó: - ¿Este aprovechamiento de privilegios no será la semilla del mismo espíritu egoísta con el que, los dueños del poder, terminan generando refugiados en todas partes del mundo? - Otra pregunta, igual que el hilo, insistía en estrangularle las deterioradas meninges y el dedo ensangrentado. - ¿Siempre nos terminan usando de forros? - Pregunta que quedó rebotando en el imaginario del pobre tipo que apenas podía entender la rápida sucesión de voces internas que, ahora, lo increpaban. -Cuando un cuerpo se desplaza, exageradamente, en una dirección determinada, genera un vacío capaz de contener otra masa similar que, viajando en sentido contrario, restablece el equilibrio original- escuchó. Quedó un largo rato meditando en silencio y se respondió: -¡A la mierda, me acaban de explicar la función de la contradicción humana! -¡ Mirá vos! ...Cuando alguna creencia se cristaliza transformándose en dogma...¡Zás! Como arte de magia aparece la blandura opuesta que la equilibra! Se prometió profundizar la idea estudiando dialéctica. No porque estuviera demasiado interesado en ella sino, fundamentalmente, para distraerse de la penosa crítica a los amigos que habían generado la sensación de marioneta. Pero aún, obnubilado por la conciliación de los opuestos, escuchó otra voz que le preguntaba -¿Cuál será, entonces, la diferencia entre la contradicción y la hipocresía?- Perplejo por el desencadenamiento de imágenes intentó volver al pasto, a la tarde y al placer que le producía planear en la brisa, pero no hubo caso. - La honestidad de la contradicción es incuestionable porque se expone, y al final, su presencia humaniza... pero de la hipocresía que se puede decir ... ¿Será el famoso doble discurso que con taimada gambeta maquilla conscientemente un contenido para actuar, disfrazadamente, con el sentido inverso? ...De ser así..su uso nos rebajaría, nos humillaría... - Consintió, pero el temor a juzgar a los colegas se hizo bronca por el apriete de las preguntas y replicó.

- ¡ Pará mamerto! ¿No te alcanza con la meninge podrida, la sangre, el vuelo y la polución de imágenes que encima tenés que buscar oportunismos? - ¿Qué pasa, estás paranoico y con ganas de pelearte? Decidió confiar en su cordura y acusando un par de golpes en la sensibilidad se dejó llevar por los naranjas del barrilete contrapunteando el cielo azul que le estimulaban las ganas de vivir de fiesta. Intentó celebrar dándole piola al cometa pero el corte del hilo agravó la herida. Las gotas de sangre dibujaban en el pasto un rarísimo entramado. El dolor de la mano se había inmiscuido en el alma. Sentía frío. Ahora, su visión anticipada lo ubicó cuando llegaba al agasajo nocturno en las modernas oficinas donde lo recibían unas rubias vestidas de azafatas demostrando que era de lujo la partida. En un magnificente plano de fondo y dos o tres metros pasada la segunda puerta, brillaba el director que, con rango de embajador, cumplía en recibirlo con la diplomática sonrisa. -¡Upa, viejo!-... Al "dolape" no le cortás la sabiola por menos de veinte lucas verdes de sueldo ...más los curros de representación... ¿No junaste el jetra de seda, el reloj de oro?.. ... y las ocho minas...¿que ganan?... ¿tres, cuatro, cinco?...y...¡mirá los tapizados de los sillones... y el nivel del mobiliario!...y la guita que gastaron en los barriletes, el stand, los impresos, el mailing, toda la propaganda... A cuántos pibes le dan de morfar con esa guita, flaco? -¡Callate boludo, no me cagués la fiesta! ¡Si seguís así, sos capaz de tasar hasta el champán y los bocaditos! Mientras luchaba con la sucesión de voces internas, del primer mozo aceptó la cava espumante que le refrescó la amargura y del segundo quedó provisto de un canapé de caviar. Se acercó al grupo de colegas donde Fulanito de Garompizabal explicaba su solidaridad con la causa de los refugiados de guerra, con las etnias segregadas y con los muertos de hambre del tercer mundo. Continuó ponderando la labor de esa organización internacional con el tono de voz propio de una homilía eclesiástica. -¡Que noble sentimiento regala la poética dicción!- Pensó. E inmediatamente recordó la imagen destacada del disertante en el grupo fotografiado sobre las ruinas de la AMIA cuando la donación de obras para su reconstrucción. - Pero...¡Que hijo de puta!- Aguantó en la boca mientras lo recordaba, en otra oportunidad, contándole de su participación en Tacuara y del gesto altivo con el brazo extendido cuando festejó, precisamente, el cumpleaños de Hitler en coincidencia con ese día. Claro que habían pasado unos años de aquella pimera reunión y... -¡La gente tiene derecho a cambiar! -¿Porqué no? Igual, ya no le dolía el alma sino el espíritu, la mano ensangrentada y hasta el estómago, que de un sacudón le anunciaba la aparición de una desubicada arcada. Para acomodar la revuelta gástrica intentó comer de un bocado el canapé, pero le fue imposible. Vio en las oscuridades del caviar las desteñidas motas de los negritos africanos que en el afiche colgado enfrente, lo miraban con los ojos tan dilatados como la panza y la llegada de algo más que un miserable puñado de comida. Para no quedarse con la angustia él solo, buscó compartir con alguien el choque entre la realidad del lujoso agasajo y la presencia de los mendicantes afiches. Codeando al fascista señaló las paredes mientras le decía: -¡Ché, parece que te están por pedir algo! ¿Viste?- Sin dudar ni un instante, el facho le respondió con el gesto de los que tienen todo, absolutamente, bien claro de antemano. -¡No, boludo, por ese camino, aquí, no se llega a ningún lado!- Y el boludo sintió que el piolín le retorcía el dedo y el barrilete se le venía en picada. Le dio aire con la piola para un respiro y después tiró fuertemente en seco. Lo único que logró fue que la herida se pronunciara y que ahora, descontrolada, cubriera todo con un intenso borravino. Absorto con la hemorragia descubrió a su lado, en el pasto, a un montón de hormigas que giraban enloquecidas. Alcanzó ver a unas que, vaya a saber cuál era el motivo, las otras descuartizaban y se las comían. También distinguió que llevaban las hojas de una planta como estandartes. Pero no pudo leer lo que decían porque, lamentablemente, la visión doble lo único que no pudo, nunca, fue corregir su crónica miopía.

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