A MODO DE UNA OCCIDENTALIZADA ORIENTACIÓN

Mixturando, eclécticamente, algunos preceptos extraídos de la Biblia y del calefón con 3 partes de Macedoniana porfía, un toque justo de inmersión Jungiana y 4 gotas de Xulsolariana elevación mas el sumo de todo un Lao Tsé en pleno. En epifánica unción, alzamos las copas con el genial brevaje e invitamos a
Tristán Tzara y Alfred Jarry para que nos acompañen a presentarnos con la misma interjección con que comenzara su parlamento el Père Ubú, a la sazón Roi, es decir:









BIENVENIDOS A LA NAVEGACIÓN







Alertamos a los atildados sobre la utilización de metáforas azarosas. Toda libre asociación es demostración de que existe el inconsciente; sobre él desligamos responsabilidades.







Invitamos a descabalgarnos del constante absoluto, las certezas irreversibles, la presunción de objetividad, las posturas a ultranza y los dogmatismos.







Sugerimos tratar de tolerar lo mejor posible el vacío existencial, el tembladeral de la duda, la desubicación de la contradicción, la subjetividad y la vulnerabilidad humanas, a sabiendas de que, aunque denunciemos con cierta queja, lo hacemos enmarcados por el amor y con un fuerte deseo libertario porque:











."...Tú y yo no somos dos mitades de una inútil batalla,/ ni siquiera dos caras acuñadas por la misma derrota,/sino tal vez una pequeña parte de algún huésped sin número y sin rostro, que aguarda en el umbral."







Olga Orozco







Corre sobre los muelles - Museo Salvaje - 1974 -











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sábado, 13 de diciembre de 2008

LOS HOMBRES DE LA PLANICIE

Los hombres de la planicie tienen casas sin rincones, goteras, ni inodoros. Los hombres de la planicie tienen autos de vaselina con varias puertas de salida para evitar la insolación. Los hombres de la planicie tienen vacas que dan huevos sin sobresaltos, traspiés, ni contramanos. Los hombres de la planicie tienen excelentes mujeres que no conocen las lombrices (Ni quieren saber de ellas). Los hombres de la planicie tienen el sueño del general, y la sana costumbre de pasear por Disneiuor. En realidad, los hombres de la planicie tienen una empresa pavimentadora que deja todo lisito. Y yo, lo que queda de una tiza que gasté, al capitán Beto, y el escándalo del río que sucede a mi inflexión.
"El Mamertello de Saavedra"
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