A MODO DE UNA OCCIDENTALIZADA ORIENTACIÓN

Mixturando, eclécticamente, algunos preceptos extraídos de la Biblia y del calefón con 3 partes de Macedoniana porfía, un toque justo de inmersión Jungiana y 4 gotas de Xulsolariana elevación mas el sumo de todo un Lao Tsé en pleno. En epifánica unción, alzamos las copas con el genial brevaje e invitamos a
Tristán Tzara y Alfred Jarry para que nos acompañen a presentarnos con la misma interjección con que comenzara su parlamento el Père Ubú, a la sazón Roi, es decir:









BIENVENIDOS A LA NAVEGACIÓN







Alertamos a los atildados sobre la utilización de metáforas azarosas. Toda libre asociación es demostración de que existe el inconsciente; sobre él desligamos responsabilidades.







Invitamos a descabalgarnos del constante absoluto, las certezas irreversibles, la presunción de objetividad, las posturas a ultranza y los dogmatismos.







Sugerimos tratar de tolerar lo mejor posible el vacío existencial, el tembladeral de la duda, la desubicación de la contradicción, la subjetividad y la vulnerabilidad humanas, a sabiendas de que, aunque denunciemos con cierta queja, lo hacemos enmarcados por el amor y con un fuerte deseo libertario porque:











."...Tú y yo no somos dos mitades de una inútil batalla,/ ni siquiera dos caras acuñadas por la misma derrota,/sino tal vez una pequeña parte de algún huésped sin número y sin rostro, que aguarda en el umbral."







Olga Orozco







Corre sobre los muelles - Museo Salvaje - 1974 -











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miércoles, 10 de diciembre de 2008

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1 comentario:

Amando Carabias María dijo...

Por fin he dado contigo, Adrián. Gracias por haberme mandado el enlace. En fin es que soy muy torpe en estas cosas internáuticas. ¿Es cierto entonces que ahora estoy en Argentina, en Buenos Aires? Aunque sigo pensando lo que he escrito en la entrada de hoy, me hace ilussión pensar que cruzo el Atlántico, inmenso y oscuro, que nunca crucé.
Sí he estado en "Mira que te lo tengo dicho", a primerísima hora de aquí, cuando llevaba colgado el post de Juan unos veinte minutos escasos.
Lo que pasa que hoy no he escrito nada.
¿Para qué?
¿Qué decir sobre tanta brutalidad, sobre la muerte por la muerte... y más cuando se trata de jóvenes tan jóvenes...?
Tengo dos hijas adolescentes (18 y 15) y estos temas me dan un poco de pánico. No porque ellas se metan en jaleos (hasta el día de la fecha no ha ocurrido nunca, y no es que se queden en casa, precisamente), pero se pueden encontrar con cualquier cosa.
Además también se habló de algo similar cuando lo de la muerte del chaval aquel en Madrid a manos del porteero de la discoteca, ¿recuerdas?
Por otra parte, tampoco es que haya novedades especiales desde que el hombre es hombre, desde que la sombra de Caín pasea por el planeta.