A MODO DE UNA OCCIDENTALIZADA ORIENTACIÓN

Mixturando, eclécticamente, algunos preceptos extraídos de la Biblia y del calefón con 3 partes de Macedoniana porfía, un toque justo de inmersión Jungiana y 4 gotas de Xulsolariana elevación mas el sumo de todo un Lao Tsé en pleno. En epifánica unción, alzamos las copas con el genial brevaje e invitamos a
Tristán Tzara y Alfred Jarry para que nos acompañen a presentarnos con la misma interjección con que comenzara su parlamento el Père Ubú, a la sazón Roi, es decir:









BIENVENIDOS A LA NAVEGACIÓN







Alertamos a los atildados sobre la utilización de metáforas azarosas. Toda libre asociación es demostración de que existe el inconsciente; sobre él desligamos responsabilidades.







Invitamos a descabalgarnos del constante absoluto, las certezas irreversibles, la presunción de objetividad, las posturas a ultranza y los dogmatismos.







Sugerimos tratar de tolerar lo mejor posible el vacío existencial, el tembladeral de la duda, la desubicación de la contradicción, la subjetividad y la vulnerabilidad humanas, a sabiendas de que, aunque denunciemos con cierta queja, lo hacemos enmarcados por el amor y con un fuerte deseo libertario porque:











."...Tú y yo no somos dos mitades de una inútil batalla,/ ni siquiera dos caras acuñadas por la misma derrota,/sino tal vez una pequeña parte de algún huésped sin número y sin rostro, que aguarda en el umbral."







Olga Orozco







Corre sobre los muelles - Museo Salvaje - 1974 -











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lunes, 14 de junio de 2010

LAS VOCES DE LA TIERRA II

Sin un propósito establecido a priori surgen, casualmente hoy, estas otras voces para señalar diferentes canalladas e iguales silenciamientos.
Están tan impecablemente explicitados por Pablo Bonaparte* que transcribo entera su nota, suscribiéndome a ella pues forma parte, también, de mi pensamiento.



* Director del Mercado Nacional de Artesanías Tradicionales Argentinas.


Fuente: diario Página 12 14-6-10







"Crónicas tribales" Técnica mixta sobre tela 120 x 120 cmts. año 1992
Adrián Dorado




Muriendo de identidad





Dice el informe médico que murió por causas naturales. Treinta y dos puñaladas lo atestiguaban... Naturalmente, todos morimos cuando tenemos tantos agujeros en el cuerpo.


Algo parecido pasa con la identidad de las pequeñas comunidades, sometidas a los designios de la identidad de otras. Con el tiempo van muriendo de identidad, naturalmente. En su momento, esto se llamó aculturación; después, con un poco de vergüenza académica, etnocidio.
Pocos relacionan que la llegada de los europeos a América significó el comienzo de los dos mayores genocidios de la humanidad: el africano y el americano. Era la llegada del espíritu emprendedor y civilizatorio que estaba unificando al mundo irremisiblemente. Desde ese entonces nadie puede presentarse en sociedad fuera de esos parámetros. Así el indio, para ser reconocido, debió hacer equilibrio sobre el delgado hilo de la moralidad occidental, mientras los poderosos se ocupan de enrollar la soga de su lujuria en el cuello de los más débiles. A principios del siglo XX, las damas de sociedad limpiaban las heridas que sus maridos producían en los cuerpos de campesinos y obreros. Enseñaban a los pobres (la nueva categoría del indio domesticado) lo liberador que es la buena educación y lo lindos que se veían con los diseños del blanco. Nada de esto nos horroriza hoy verdaderamente, ya que fueron puñaladas debajo de los vestidos mientras todos bailábamos al son del pericón nacional de la generación del ’80...
El canon de la democracia exige que no exista explotación o, por lo menos, que no se vea. Eso, unido a la responsabilidad que le da el neoliberalismo a la iniciativa individual, hace que los pobres sean pobres por su responsabilidad. Pero no están solos... ahí vienen para ayudarlos las tropas de la clase media trayendo el cuerno de la abundancia por su valor permanente de adaptación al mercado a través de la creación liberadora, se exige únicamente que el pobre repiense su identidad y diseñe un ser nuevo, con los escombros que dejó la amnesia de su explotación y todos los elementos que podamos encontrar en un supermercado. Estamos frente a una política donde el asesino no clava las treinta y dos puñaladas, sino la propia víctima sobre su cuerpo. Pero una vez muerto habrá renacido un integrante más feliz, más adaptado, del mundo moderno.
De más está decir que la clase media no está pidiendo nada que ella no se exija permanentemente. Ella sólo tiene acceso al mercado para débiles, que es a donde se lleva al pobre, es el mercado que vive de las sobras de la gran comilona, peleando por captar la atención de la mano que llena el buche de los poderosos y que tan brillantemente supo intuir Smith. Pero siempre hubo otro mercado, mucho más grande, que es el que tiene por amigos a los cinco dedos de aquélla y a su palma, es el que impone o instala el consumo, el de los grandes capitales. El Estado que por peso propio debería estar en el segundo mercado se empecina en formar cuadros para el primero, y luego se sienta a ver desde una esquina del ringside la guapeza de sus dirigidos frente a la mano invisible.
Vemos así como los hermosos arcos pulidos que les dieron alimento por generaciones a los pueblos originarios, trocan en gruesas y toscas ramas de madera blanda pintada con marcadores, las yicas de tejido apretado en vestidos sensuales con llamitas norteñas. Platos de barro mal cocido pintados con colores fluorescentes reclaman en conjunto su identidad al mercado, de la misma forma que Groucho Marx se defendía: “Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”.
Decimos todo esto porque creemos que es deber del Estado jerarquizar las viejas herramientas de vida de los pueblos originarios, buscando instalar (no ofrecer) en el mercado su tradición americana, junto con la historia de su explotación, que incluye su producción actual de artesanías. Gracias a este doble proceso los pueblos originarios tienen la oportunidad de mirar lo que hacen y lo que hicieron y decidir quiénes son y también quienes quieren ser. Tener así en sus manos otra oportunidad de renacer. Pero esta vez por sí mismos.

Sería un buen espejo donde poder mirarse y reconocerse.





7 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

Acabo de leer este pensamiento de Saramago que aquí traigo:
"Las miserias del mundo están ahí, y sólo hay dos modos de reaccionar ante ellas: o entender que uno no tiene la culpa y por tanto encogerse de hombros y decir que no está en sus manos remediarlo —y esto es cierto—, o bien asumir que, aun cuando no está en nuestras manos resolverlo, hay que comportarnos como si así lo fuera.

La Jornada, México, 3 de diciembre de 1998"


Me parece que complementa y subraya este texto valiente y decidido, Adrián. Esa voluntad tuya insobornable por poner las cosas claras y sobre la mesa.
La apertura de la entrada: "Dice el informe médico que murió por causas naturales. Treinta y dos puñaladas lo atestiguaban... Naturalmente, todos morimos cuando tenemos tantos agujeros en el cuerpo." es una de las afirmaciones más clarividentes que he leído sobre la verdad del espíritu humano, del espíritu de los poderosos... Esta claro que uno muere cuando deja de respirar.
Ya está bien que nos conformemos con semejante afirmación. Textos como éste nos ayudan a ser valientes. Y también deberían ayudarnos a dejar de ser hipócritas.
No somos seres humanos, la mayoría. Casi no somos ciudadanos. Somos consumidores, en el mejor de los casos; somos mano de obra barata encaminada a ser consumidora, para continuar engordando el círculo maligno...
Y por el camino, seguirá habiendo pueblos enteros que mueran de muerte natural... Algunos, encima dirán que inevitable.

Isolda dijo...

Verdades como puño, amigo. Como bien dices, el canon de la democracia exige que no exista explotación, o al menos que no se vea. Pero es que se ve, se percibe, Adrián, en todas partes, gracias a la tan traída y llevada globalización. Y todo el poder está en esos cinco dedos que nos maneja. Me impresiona eso de que "el asesino no clava las treinta y dos puñaladas, sino la propia víctima sobre su cuerpo". Es cierto, se las apañan para reconvertirte, siempre por enima del inmediato inferior y a éste lo mismo; así siempre existirá la cadena del consumo.
Desgraciadamente, no creo en la vuelta atrás, salvo un revulsivo de tremenda repercusión a todos los niveles. Hipócritas dominadores!
Yo no veo dónde mirarme, si acaso, intentar absorber el pensmiento de Saramago.
...

Fíjate, tanto tiempo cruzando el charco y tan sólo ayer descubrí ese cuadrito con "antecedentes" en diapositivas. Me gustó ADorado.
Besos, hoy a secas.

Adrian Dorado dijo...

Gracias a ambos y si, el pensamiento de Saramago viene como salida a este frontón donde estamos dando. Esta realidad, este río que deja cada vez más claras las orillas, se sabe quien está de un lado y quien del otro y en eso estoy contigo Amando cuando hablabamos de patria, no?
Aquí ya no hay más matices se está con los poderosos laméndoles el trasero para ver donde quedar colgado (vana ilusión)o, como dice Saramago se asume una posición moral que es precisamente la antípoda del poder.
Por otro lado más vale vivir con cierta hidalguía que morir suplicante.
Besos, abrazos y lamento esa voluntad mía tan de decir las cosas sin tapujos y sobre la mesa, a veces es un bajón. Igual que esa realidad.

Gracias Isolda por tu comentario sobre los "antecedentes".

lobo rojo solitario dijo...

suscribo ampliamente todo lo dicho en el texto principal y los coments
la imagen xulsolarezca tá fenómena Maese
abrazo tibio y sin lamento por lo q ya no está
palabra clave solie no le digo...

francisco gomez dijo...

Este articulo tuyo genio, con las acertadas reflexiones de Amando y Isolda me hace pensar detenidamente el ¿por qué?esta humanidad construye estas formas de vida tan antinaturales y hacia donde vamos por este rumbo
Saludos Paco

Mónica Angelino dijo...

Ya te exprese mi pensar con el envío que te hice. No es redundante decir que aompaño este grito.

Besossssss

Adrian Dorado dijo...

GRacias a ambos Mónica y Paco
Es cierto, estos son gritos desde el potencial luminoso del hombre a las neoinquisiciones imperiales producto de los mismos infiernos que prohija.
Cuanta energía en el otro sentido debemos disponer para equilibrar este planeta trastabillante.
Acaso el mito cosmogenético de los Mayas "El Popol Vuh" sea más cierto que la "Bibla" con que occidente ha arrasado al mundo.
En él, profeticamente,Hunahpu e Ixbanlanqué,deben bajar a sus propias oscuridades para luego de superar todas las pruebas conque los señors de Xibalbá(el infierno)tratan de someterlos,recién entonces logran nacer a una nueva humanidad.
Posiblemente no hayamos tocado fondo Paco. No sabes cuanto deseo poder, haciendo pié en el suelo, impulsarnos hacia arriba en crecimiento buscando al sol.
¡Qué brutos eran estos indios, mira que adorar una estrella!