A MODO DE UNA OCCIDENTALIZADA ORIENTACIÓN

Mixturando, eclécticamente, algunos preceptos extraídos de la Biblia y del calefón con 3 partes de Macedoniana porfía, un toque justo de inmersión Jungiana y 4 gotas de Xulsolariana elevación mas el sumo de todo un Lao Tsé en pleno. En epifánica unción, alzamos las copas con el genial brevaje e invitamos a
Tristán Tzara y Alfred Jarry para que nos acompañen a presentarnos con la misma interjección con que comenzara su parlamento el Père Ubú, a la sazón Roi, es decir:










BIENVENIDOS A LA NAVEGACIÓN







Alertamos a los atildados sobre la utilización de metáforas azarosas. Toda libre asociación es demostración de que existe el inconsciente; sobre él desligamos responsabilidades.







Invitamos a descabalgarnos del constante absoluto, las certezas irreversibles, la presunción de objetividad, las posturas a ultranza y los dogmatismos.







Sugerimos tratar de tolerar lo mejor posible el vacío existencial, el tembladeral de la duda, la desubicación de la contradicción, la subjetividad y la vulnerabilidad humanas, a sabiendas de que, aunque denunciemos con cierta queja, lo hacemos enmarcados por el amor y con un fuerte deseo libertario porque:











."...Tú y yo no somos dos mitades de una inútil batalla,/ ni siquiera dos caras acuñadas por la misma derrota,/sino tal vez una pequeña parte de algún huésped sin número y sin rostro, que aguarda en el umbral."







Olga Orozco







Corre sobre los muelles - Museo Salvaje - 1974 -











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viernes, 20 de mayo de 2011

SONETO

Manuscrito de su puño y letra, de mi abuelo a mi abuela (maternos) mientras noviaban.

fechado el 23.8.1906. 


Mi abuello falleció en circunstancias envidiables (indecentes de revelar) cuando yo tendría aproximadamente cuatro o cinco años con lo cual poco es lo que me ha quedado de él en cuanto refiere a vivencia personal y directa. Aunque recuerdo muchísimas cosas entre ellas y a la perfección la casona de Devoto donde pasé mi primer año de vida. Poseo, además del olor a trementina (de su taller del fondo luego del patio andaluz) su banco de carpintero de quebracho que, obviamente, sigo usando.


Ahora al texto:



Arpegio





He mordido tu labio y he besado
El rosicler de tu mejilla ardiente
Y por la seda de tu casta frente
La seda de mis manos he pasado.


Te he estrechado a mi pecho; te he mirado
Con mirada indecisa y febrisciente*
Y en las turgencias de su seno hirviente
Mi cabeza de vate he reposado…

Mas no te he de pedir. Tan solo anhelo
Que me ofrendes por siempre esos encantos
Que me sueles brindar! luz de mi cielo!

Quiéreme siempre así; y en dulces cantos
Verás brotar, henchida de consuelo
La queja fiel de mis amores santos.


Orestes Negroni
23-8-1906






* Febrisciente no existe en ningún diccionario de los que he buscado, de manera tal que, me parece, debería considerarse un neologismo (absolutamente claro y entendible), a los efectos de rimar con el "hirviente" del verso que le sigue.

Para ubicarnos epocalmente, a principios del siglo pasado, Rubén Darío era un revolucionario en las letras hispanoamericanas, quiero además con esto tomar consciencia que hace 105 años atrás fue escrito ese soneto. Por su forma digo.
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Febrisciente, lo utizaré en próximos textos como... iridiscente de fiebre... testosteril, se me antoja para esas circunstancias... victorianas.

3 comentarios:

Amando Carabias dijo...

Fibriscente... Me encanta, sí. Espero verlo en tus textos visuales, en tus textos en prosa, en tus poemas...

Isolda Wagner dijo...

Fantástico el soneto, me maravillan ese tipo de recuerdos tangibles. Como dice Amando, sabrás utilizar 'febriescente' de algún modo. La palabra habla por sí sola. Por lo que deduzco, el arte lo has heredado de ambos abuelos!
Besos duplicados, pues.

Anónimo dijo...

Me gustó el soneto y el neologismo también. Saludos. Marcela.