A MODO DE UNA OCCIDENTALIZADA ORIENTACIÓN

Mixturando, eclécticamente, algunos preceptos extraídos de la Biblia y del calefón con 3 partes de Macedoniana porfía, un toque justo de inmersión Jungiana y 4 gotas de Xulsolariana elevación mas el sumo de todo un Lao Tsé en pleno. En epifánica unción, alzamos las copas con el genial brevaje e invitamos a
Tristán Tzara y Alfred Jarry para que nos acompañen a presentarnos con la misma interjección con que comenzara su parlamento el Père Ubú, a la sazón Roi, es decir:










BIENVENIDOS A LA NAVEGACIÓN







Alertamos a los atildados sobre la utilización de metáforas azarosas. Toda libre asociación es demostración de que existe el inconsciente; sobre él desligamos responsabilidades.







Invitamos a descabalgarnos del constante absoluto, las certezas irreversibles, la presunción de objetividad, las posturas a ultranza y los dogmatismos.







Sugerimos tratar de tolerar lo mejor posible el vacío existencial, el tembladeral de la duda, la desubicación de la contradicción, la subjetividad y la vulnerabilidad humanas, a sabiendas de que, aunque denunciemos con cierta queja, lo hacemos enmarcados por el amor y con un fuerte deseo libertario porque:











."...Tú y yo no somos dos mitades de una inútil batalla,/ ni siquiera dos caras acuñadas por la misma derrota,/sino tal vez una pequeña parte de algún huésped sin número y sin rostro, que aguarda en el umbral."







Olga Orozco







Corre sobre los muelles - Museo Salvaje - 1974 -











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sábado, 25 de septiembre de 2010

TAPIZ





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martes, 21 de septiembre de 2010

DESERTA DE SI

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-153531-2010-09-21.html

(Con el debido respeto al tiempo que le insuma la comprensión, dedico este posteo a todo aquel que se resista a conocer su verdadera identidad, en especial a Felipe y Marcela Herrera Noble)

sábado, 4 de septiembre de 2010

Argentina puede investigar los crímenes del franquismo



Aquí, allá y en todas partes

La Cámara Federal anuló la decisión de la jueza María Servini de Cubría, que había archivado la denuncia de familiares de víctimas del franquismo. Ordenó que se envíe un exhorto a España para que informe si allí hay alguna causa judicial abierta donde se estén investigando estos hechos.

Por Diego Martínez

Los crímenes del franquismo no quedarán impunes. Aun si todos los funcionarios, militares y dirigentes de la Falange estuvieran muertos, los familiares de las miles de víctimas podrán ejercer el derecho a conocer el destino final de sus seres queridos. Si no lo investiga la Justicia de España, lo hará la Justicia argentina. La decisión, un hito en la historia de la aplicación de la jurisdicción universal para juzgar delitos de lesa humanidad, la tomaron ayer los jueces Horacio Cattani y Martín Irurzun, al declarar la nulidad de la resolución de la jueza federal María Servini de Cubría que, a instancias del fiscal Federico Delgado, había rechazado un pedido de investigar presentado por descendientes de víctimas y por organismos de derechos humanos de la Argentina.



El intento de investigar los crímenes del dictador Francisco Franco entre 1936 y 1952 le costó al juez Baltasar Garzón una acusación por prevaricato, la suspensión temporaria en el cargo y un proceso que podría concluir con su inhabilitación. La actuación del magistrado que en los ’90 impulsó la investigación de los crímenes en Sudamérica, sin embargo, fortaleció el reclamo de los descendientes de las víctimas, que comenzaron a organizarse hace quince años, y derivó en movilizaciones masivas en toda España.



Ante la parálisis del proceso y la persecución al juez, la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica de España, junto con familiares de víctimas de dirigentes asesinados y organismos de derechos humanos, presentaron en Argentina, el 14 de abril, una denuncia para terminar con más de setenta años de impunidad. La primera negativa corrió por cuenta de Delgado, quien no rechazó el principio de jurisdicción universal, pero consideró que la investigación de Garzón no estaba cerrada, sino “a la espera de que el Tribunal Supremo se expida sobre el punto”. El 7 de mayo, en base al dictamen fiscal, Servini de Cubría sostuvo que no podía investigar de oficio y rechazó el pedido.



Cattani e Irurzun, miembros de la Sala II de la Cámara Federal, consideraron que la resolución de Servini de Cubría “carece de fundamentación y sustento” y cuestionaron la decisión por no controlar la legalidad del dictamen fiscal que la jueza consideró vinculante. También la criticaron (e indirectamente al fiscal) por “no haber evaluado si la información en la que el fiscal basó su postura desestimatoria –obtenida en Internet– representa sustento suficiente” para rechazar la apertura de la investigación.



Además de declarar la nulidad de la resolución, los camaristas le ordenaron a Servini librar exhorto al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para que informe “si efectivamente se está investigando la existencia de un plan sistemático generalizado y deliberado de aterrorizar a los españoles partidarios de la forma representativa de gobierno, a través de su eliminación física, llevado a cabo entre el 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977”.



El detalle de las fechas no es menor: Garzón extendió su investigación hasta 1952, cuando terminaron las mayores matanzas del régimen; los abogados encabezados por el argentino Carlos Slepoy pidieron que la investigación alcanzara hasta el fin del régimen en 1977. Extender la indagación un cuarto de siglo implica ampliar el universo de imputados. Mientras España se tome su tiempo para responder, los querellantes le pedirán a la jueza que solicite todas las medidas de pruebas requeridas, comenzando por la identificación de todos los ministros, altos mandos de las Fuerzas Armadas, de la Guardia Civil y dirigentes de la Falange.



La segunda buena nueva de la Cámara fue su aceptación de un criterio amplio en materia de legitimación para querellar. Servini había aceptado en el rol a Darío Rivas, hijo de Severino Rivas, ejecutado cuando era alcalde de Castro de Rei, pero había rechazado a Inés García Holgado, sobrina nieta de Elías García Holgado, fusilado cuando también era alcalde en Salamanca. Los jueces destacaron que debe aplicarse el principio general por el cual toda persona ofendida por un delito de acción pública tiene derecho a constituirse como querellante, más allá del grado de parentesco, y recordaron que todos tienen idéntico derecho a la verdad, que es parte de un más amplio derecho a la Justicia.



“Esperemos que la jueza esté a la altura de la enorme trascendencia internacional que tiene esta causa”, se esperanzó Slepoy. El abogado recordó especialmente que, igual que las Madres de Plaza de Mayo, entre doscientas y trescientas personas caminan en ronda, todos los jueves, en la Puerta del Sol, en Madrid, con pancartas de sus seres queridos asesinados. “El proceso está naciendo con enorme fuerza. Lo que pueda hacer la Justicia argentina va a ser de enorme trascendencia.”

http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/elpais/1-152581-2010-09-04.html

martes, 31 de agosto de 2010

ALDO PELLEGRINI (1903-1973)

“… En el proceso utilizado para domesticar a los poetas, el aplauso, el consenso elogioso, la popularidad, son los factores más peligrosos. El poeta que sucumbe a la tormenta de los aplausos debe pensar que los imbéciles, que forman la gran masa de los llamados entendidos, no se equivocan nunca: sólo aclaman lo inofensivo. El poeta debe desconfiar de ese aplauso, de ese elogio unánime, con el que fabrican las rejas de su prisión.”


. Fragmentos del capítulo “La acción subversiva de la poesía”






“… El hombre común rehúye el problema de la soledad adoptando la vida vegetativa de las amebas: vive muerto.


En esta actitud de de distanciamiento con el medio, el artista llega a una situación tal de desamparo en que se ve obligado a decir con Pessoa: “Nada me une a nada”.


Tal la posición del artista en el área del hombre común. Pero se dirá: tiene a sus hermanos de sangre, los otros artistas. Nadie podrá describir en forma aproximada la intensidad de sentimientos que abarcan el odio, el resentimiento, la envidia, la indiferencia, abundantemente condimentados con la intriga, la calumnia, la deslealtad, la vileza, el despecho, la degradación, el saqueo, la estafa, que esos llamados “hermanos de sangre” tienen hacia un artista auténtico. En este caso especial suele despertar de un modo prodigioso la “imaginación” de estos “hermanos de sangre”, y entonces realizan una verdadera multiplicación de los pecados capitales, que como milagro no queda a la zaga de la multiplicación de los panes. Por eso el artista está todavía más solo entre los falsos artistas. Estos últimos forman una multitud desesperada en busca del éxito: se patean, se codean, se empujan, pero en definitiva se unen y se apoyan para defenderse del artista auténtico, porque ellos también tienen derecho a la vida. Y por ese derecho a la vida lanzan baratijas para el consumo de los idiotas: cantidades innumerables de cuadros, poemas, novelas, teatro, que llegan por montañas, por toneladas, en medio de un alboroto de aplausos, exclamaciones, admiradoras radiantes de felicidad que se levantan las faldas para ofrecer su único don; y el éxito, la fama, los altavoces, los titulares, los afiches; los espectadores y los lectores mueren de un placer exquisito, y resucitan y vuelven a morir; las adolescentes agonizan en brazos de sus madres, ¡Oh agonía del goce! Agobiado por tanto placer entran ganas de pedir: ¡Por favor, sólo un segundo de respiro! Pero no: la inmersión, la asfixia en un torrente de deleites intelectuales, y nuevas toneladas de libros, de cuadros, hasta ya no poder más. Y entonces llega la industrialización de tan suculentos artículos de “goce”, con su cohorte de editores, productores, marchands, críticos, vendedores, promotores, sus investigadores de mercado, y la publicidad, la enorme, seductora y alucinante publicidad que lleva de la mano al hipnotizado consumidor hasta esas quintaesencias del placer. Y entre los mercaderes del éxito y especuladores de la falsificación, el artista está solo; no, no está solo: lo empujan, lo patean, lo sacuden, lo chocan, lo derriban, en su desesperada carrera, aquellos que acuden sofocados a la distribución de premios, medallas, honores, pañuelos de seda, todo en un escenario sembrado de ramos de flores delicadamente envueltas en celofán, que rápidamente se vuelven malolientes y de vaginas que aspiran a compartir la fama (el delicioso gusto amargo de la fama); y algo más allá la madre que grita: “¡Oh, tengo un hijo genial!, y el padre es tan dichoso que sólo le queda la salida del suicidio y naturalmente se suicida, porque no hay nada como la procreación para crear un desmesurado sentimiento de culpa. Después de esa gran aventura sólo quedan pequeños plagios y algunos jirones de retórica. ¿Y Acaso no basta? ¿No queda también después del amor, del más grande amor, un poco de ceniza?


Pero volviendo a un terreno menos agitado, nos encontramos con el solitario que ha sido escupido, pateado, vejado, y derribado y su cabeza minuciosamente pisoteada, porque hay que decir la verdad, lo han reconocido y lo han apartado de modo harto eficiente. De todo este acontecimiento, el solitario sólo conserva una gran fatiga y un sueño, un inmenso sueño…Pero su tiempo es otro; su tiempo de minutos infinitos, distintos, densos o fugaces, dilatados o sobrios, hórridos o resplandecientes o hirientes, espinosos, cálidos. En todos esos minutos hay una partícula de un ingrediente secreto: una partícula de eternidad.


Es la gratuidad del arte, su absoluta inutilidad lo que constituye una afrenta para la mente común. Pero en esa inutilidad reside, precisamente, su importancia. Es tan inútil como el amor. Y el argumento de que no sirve para los fines prácticos de la vida, no queda sino rebatirlo con la aclaración de que no sirve para vivir, justamente porque es la vida misma. Arte y vida son términos ligados. El arte es un momento de manifestarse la vida, sin el cual queda mutilada. Pero ni lerdo ni perezoso el hombre común ha sabido convertir al arte en mercadería, en valor cotizable en el mercado; le dio un precio a la inutilidad. Y al mismo tiempo que le daba un precio lo pervertía.


Los mercaderes de obras de arte, los productores de libros: ¿En qué medida promueven la labor del artista? ¿En que sutil medida, acaso, no van carcomiendo el espíritu del artista, no lo despojan de su autenticidad?...”


“…Hay otro motivo para la soledad. El artista penetra en las comarcas inexploradas, en esa selva virgen del espíritu donde habitan los más terribles engendros del terror y de la angustia.



Es la zona de todos los riesgos. Allí nadie lo acompaña. Está solo con su delirante empeño d e penetrar en lo más profundo, en lo más denso, en alcanzar lo más distante, lo inalcanzable.


Así penetra en la comarca del amor hasta su último límite para descubrir su apasionante misterio, allí donde el placer físico y la unción religiosa se encuentran, allí donde se produce la metamorfosis de la carne en espíritu, allí donde el amor aparee como el principio fundamental de todas las cosas, y la ley única que preside a todos los movimientos posibles.


Esta exploración por territorios nunca transitados es la que rehúye el hombre común. El arte es un exiliado más allá de las fronteras de una vida social. Ya no se trata de ser pisoteado, se trata de algo más grave: nadie lo acompaña.


Pero el artista no tene vocación de soledad, todo lo contrario: tiene la vocación del amor, y ese amor se vuelca hacia el universo entero, y en primer término hacia los otros hombres, hacia todos los hombres. No ve en ellos maldad, sino desamparo. Los ve más terriblemente solitarios que él mismo, en medio de su bullicio y de su simulada alegría, y los ve más solitarios porque ignoran serlo, con lo que su soledad no tiene salida, creando esa angustia y ese malestar que desembocan en la agresividad y en el odio. Ama a los hombres, y para ellos es su mensaje, no para si mismo, nunca para si mismo; pero los hombres lo rechazan, porque quieren ignorarlo todo, porque tienen miedo al pánico de una revelación que los dejaría tocando la nada con dedos que tiemblan.


Siempre hablo del arte en función de su contenido poético, y este contenido es el que impulsa al artista hasta el último límite.


Lo poético es esa mano que no tiembla y atraviesa el plomo. La poesía desintegra lo compacto, tiene ese ácido irresistible que corroe las convenciones


Que pone en evidencia la fragilidad de lo falso. La poesía es la máquina infernal que hace explosión en medio del letargo de un mundo sin sentido. Porque la poesía no tiene por objeto la búsqueda de una belleza serena y estática, sólo tiene por objeto la creación de esa máquina explosiva, la máquina que pretende arrancar al hombre de su letargo. Un verdadero poema debe transformar al lector que lo comprenda. Después de entrar en contacto con el poema, ese lector ya no será el mismo hombre.


El artista no se representa a si mismo en su obra, sino al hombre en sí, a todo hombre. El pronombre que usa no es yo, sino nosotros.


Representa al hombre cabal que hay en el interior de cada uno de nosotros, aunque lo neguemos; representa la rebelión de ese hombre sumergido en un mundo de mentiras, en el que se predica la libertad para ofrecer la esclavitud, en el que se predica el amor para ofrecer el odio.


Por eso la poesía tiene que ser extraña, difícil e hiriente. Pero por sobre todo tiene que ser inmaculada. ¡Que ninguna mano sucia se pose sobre ella!


Ninguna mano sucia, entiéndase bien, puede soportar la risa, la sorna, el más estúpido gesto de incomprensión, pero ni el más mínimo contacto con una mano sucia Y es una misión fundamental en el poeta mantener alejada su obra de esa mano, llámese el que la lleve crítico, poeta, amigo o transeúnte.


Sobre el mundo de la simetría y el orden el artista construye el magnífico imperio del desorden. Y hay desorden hasta en la obra de un Mondrian, pues, ¿Qué otra cosa sino desorden puede provocar una obra que aparta al hombre de la rutina cotidiana para lanzarlo a un universo de claridad y pureza indescriptibles? Ese imperio del desorden es un imperio de libertad, por eso todos los buscadores de un “nuevo orden” son promotores de esclavitud.


En realidad, el artista va a la conquista de ese estado superior del hombre en el que las palabras orden y desorden no tienen sentido. Pero la conquista de ese estado humano más alto no se logra sin dolor. En ese sentido, el arte es una experiencia de vida de una intensidad sin precedentes para el hombre medio, es la vida colocada a un grado de alta tensión. No se puede compartir ese estado, y el artista sufre el aislamiento con que se proscribe a los enfermos contagiosos.


El problema de la soledad es el problema esencial del hombre, y está ligado al problema de la incomunicación, que se ha constituido en el gran tema de nuestro tiempo: toda la literatura y el arte moderno están cargados de él.


En cuanto al hombre común, decide ignorarlo y se aferra a los medios de información masiva que en gran escala ha lanzado la técnica moderna y que constituye en realidad falsos medios de comunicación. El resultado es una soledad cada vez mayor del hombre, adherido a los periódicos, la radiotelefonía, o la televisión, como un apéndice vacío de humanidad. Pero la gran humorada, el terrible sarcasmo, es que aquellos falsos artistas, que por razones de insensibilidad no sienten ni pueden sentir la angustia de la soledad, la pregonan con gran altisonancia en sus versos, en sus prosas o en sus cuadros, que son todos productos de la cocina bastarda con la que se desfigura un problema que el artista siente y expone como arquetipo del hombre auténtico. Y el asunto ha llegado a un grado tal de mistificación que es momento oportuno para decir: ¡Basta de soledad!









Fragmentos del capítulo “La soledad del artista”


Ambos capítulos pertenecen al libro de


ALDO PELLEGRINI
http://amediavoz.com/pellegrini.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Aldo_Pellegrini



“Para contribuir a la confusión general.


Una visión del arte, la poesía y el mundo contemporáneo”


Editorial Leviatán- Buenos Aires.

I

miércoles, 4 de agosto de 2010

HIPERTEXTÍCULO EXISTENCIAL












"Con frecuencia, me desconozco, cosa común,
en quienes se conocen. Me presencio en los diversos
disfraces bajo los que estoy vivo. Poseo, de cuanto
cambia, lo que siempre es igual; de lo que  llega a ser
todo, lo que es nada." *







*  Fernando Pessoa, como Bernardo Soares.
El libro del desasosiego. 456 .

lunes, 2 de agosto de 2010

CLAUDIO CALDINI

Alrededor del año 1973 conocí a Claudio Caldini quien vivía a escasas 3 cuadras de casa, en el barrio de Saavedra. Ya en ese entonces andaba investigando sobre “el cine experimental” junto a Horacio Vallerregio (a quien, yo, conociera desde el año 1965, en la Escuela de Bellas Artes y vecino también) y a Silvestre Byron.
De más está decir que fueron épocas de intensa colaboración, experimentación y discusiones teóricas sobre las puertas que se abrían al arte a partir de todas estas propuestas.

Con los años y producto de su talento Claudio resulta un referente ineludible dentro de esa disciplina del arte fílmico
Recomiendo ver algunos de sus antecedentes en
http://www.boladenieve.org.ar/node/383
http://www.otroscines.com/columnistas_detalle.php?idnota=3026&idsubseccion=11 


Vaya en este pequeño posteo el homenaje a mi amigo y mi total respeto por su producción artística.

VENTANA- año 1975 -


http://www.youtube.com/watch?v=SOU2XNQZZNg

(Recomiendo el enlace directo a youtube donde podrán ver a pantalla completa el corto que "insertarlo" aquí que queda mutilado a la derecha y sin posibilidades de ampliación.) 

viernes, 30 de julio de 2010

domingo, 25 de julio de 2010

Ruego cierta consideración

Por si algo me faltaba, me tomó una gripe de aquellas a pesar de haberme vacunado contra la monstruosa Runsfeldiana H1f2Xfreshytdo90mnh que dicen que mata. y así ha de ser porque si esta me ha dejado como estoy, jó, no quiero pensar la otra.
Agradeceré sepan esperarme, Volveré, claro!
Besos a todos

jueves, 8 de julio de 2010

lunes, 5 de julio de 2010

"El LIBRO ENCONTR - HADO" Cuaderno de artista

Tapa











Capítulo 2
"Ni lucha ni Huida"
( Poesía Textovisual )







como siempre click en la magen para agrandarla





Intervención fotográfica utilizando el troquelado de la misma página 23

Artista
MARTA PALADINO








Capitulo IV
"El viaje de ida y vuelta"







Fotos
 Marta Paladino






DETALLES