http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/amalia_sato_sobre_portunhol_0_364163776.html
Portuñol como work in progress
“Mejor dicho: Portuñoles como words in progress” lleva de subtítulo este artículo en que la escritora e investigadora analiza el concepto desde la historia, la lingüística y el análisis literario.
Por AMALIA SATO
Etiquetado como: portunhol El atractivo término convoca, las conclusiones que suscita son polémicas: el portuñol es un verdadero work/word in progress en el imaginario cultural y la práctica de la enseñanza. En su acepción más primaria apunta a la noción de error, de mezcla, de interlingua que hay que borrar. Hasta tiene su día, el 13 de octubre, el Día del Portuñol, en recuerdo de una revuelta tupiniquim en 1302, contra la creciente influencia del español, en un jocoso site www.portunhol.ant.br, que no tiene desperdicio.
Diferente del fenómeno del spanglish –complejísimo en el marco de las políticas inmigratorias norteamericanas– el portuñol, al nacer del contacto entre pares, en una inmigración pareja, no masiva, de letrados y alfabetizados, no resulta execrado. ¿Acaso cumple con la simetría del ideal del bilingüe ambidextro que propiciaba el poeta argentino Néstor Perlongher?
En 2005 en la exposición titulada Portunhol, ideada por la artista conceptual Ivana Martínez Vollaro, en la Fundación Centro de Estudos Brasileiros, de la que participaron 122 artistas y laicos, la palabra que tanto escozor provoca a quienes aspiran a un bilingüismo con límites netos, resultó el detonante de un guiño bipartito, lanzado a un ping pong poético imprevisible.
Proponemos cinco posibles carriles para encauzar el resbaladizo concepto:
1) El portuñol despierta una memoria filológica instantánea
Como durante el reinado de Felipe II, Portugal era parte de España, para muchos el portugués es una variedad del español, y el gallego una covariedad del portugués. Tal es la afinidad entre las dos lenguas que hay una Associacao de Amizade Galiza Portugal, cuyo sueño reintegracionista es “habrá un día en que gallegos y portugueses hablarán la misma lengua”’. A propósito, como dato curioso y no menor, algunos gallegos exiliados por la diáspora de la Guerra Civil española se desempeñaron como traductores del portugués.
El error reactiva un vocabulario y estructuras olvidados, o reservados actualmente a la escritura culta del portugués. Con la vitalidad del proceso oral se llega a la resucitación de un galaico portugués, a una medievalización. Frente al diasistema gallego/luso/africano/brasileño, el español funciona como normativización, por sus estructuras más asentadas a partir de lo escrito. Habrá que evaluar los efectos en el actual portugués brasilero, pues a tal punto es potente la dinámica de su oralidad, que lo hablado y lo escrito corren por dos carriles independientes, al borde de la diglosia: la economía de pronombres en las respuestas, la mezcla de formas verbales en los tratamientos en todo el territorio central (SP, RJ, MG).
Conclusión: el portuñol puede ser tomado no como un fenómeno con efectos prospectivos, sino como un fenómeno medievalizante que reactiva el pasado con réplicas latentes ¡Hablan los trovadores en los errores!
2) El portuñol, fenómeno lingüístico estabilizado, de contacto entre lenguas
Donde hay contacto, hay contaminación, y salvo con Chile y Ecuador, Brasil tiene frontera con todos los países de Sudamérica. John Lipski es uno de los especialistas en el registro de estos hechos.
El portuñol riverense (también conocido como portuñol bayano), generado entre Rivera y Santana do Livramento, dos ciudades sin demarcación en la frontera uruguaya con Brasil es el más antiguo, y se remonta al siglo XVIII. Hay una literatura, hay un repertorio de canciones, y hasta un músico popular como Chito de Mello. En Bolivia, con la entrada en el siglo XIX de colonos brasileños por la explotación de caucho, nacieron lenguas de contacto, en Guayaramerin/Guajara Mirim, y en Villa Bella/Villa Murtinho. Otros casos: el portuñol leticiano de Colombia, el de Perú (Iñapari/Assis Brasil, Pucalipa/Boqueirao, Islandia/Benjamin Constant, Puerto Esperanza/Santa Rosa dos Purus), el de Venezuela (Santa Elena de Viarén/Paracaima).
Las mutuas interferencias se repiten en estas lenguas que se iniciaron como pidgin, y cuya vitalidad es mayor que aquella de los portuñoles ibéricos: el barraqueño, entre Barrancos (P) y Encinasola, pueblo de Huelva, o el mirandés, un “dialecto” del norte de Portugal, con mucho en común con el leonés y el aragonés.
Lenguas que fosilizaron sus simetrías y perduraron.
3) El portuñol salvaje, territorio de la acción poética.
Una poética sin lengua y con una escritura de invención personal, entroncada con el poeta argentino Néstor Perlongher, animador del Neobarroco/Neobarroso –portenhopaulistanotietepinheirosplatinoargentino, al decir de Haroldo de Campos– también agitador de las disidencias sexuales, agente de una lengua franca intelectual y universitaria, un exiliado de los 80. Su tono se invoca en las experiencias editoriales y literarias surgidas en medio de la crisis económica argentina del 2001, uno de cuyos efectos fue la fusión en una conciencia latinoamericana y la proliferación de experiencias rizomáticas.
Wilson Bueno, Douglas Diegues, y Yiyi Jambo y sus transdeliraciones, la primera editorial Cartonera de Paraguay inspirada en la precursora argentina Eloísa Cartonera, Cucurto, la revista ramona, Fabián Casas, la revista Kurupí. Y entre las autorizaciones invocadas: la relación entre Oliverio Girondo y Oswald de Andrade, o Guimarães Rosa y el enlace urobórico entre vanguardia y primitivismo.
Una marca fuerte de estos escritores y poetas es el uso del guaraní, con lo cual un programa literario, representativo del Mercosur, lo reinstala en un plano de igualdad, tal como lo estaba como “lengua del reino’’ en los inicios de la conquista portuguesa. En la ideología de este portuñol, la apropiación es legítima, no hay fronteras, la lengua errática repite la fagocitación barroca, tan cara a los concretos paulistas. Es la suya una poética del enchastre, de la desterritorialización, de una posible ilegibilidad a lo Joyce.
Quien dedica un seguimiento muy cuidadoso de estas líneas es el profesor Pablo Gasparini.
4) Portuñol, parte de la historia de los iletrados, aporte de la cultura de los africanos en América
Un paneo vertiginoso por cuatro siglos deparará sorpresas: comprobar que no todo se ordenó desde las metrópolis. La diáspora de cristianos nuevos a partir del siglo XVI en las naves portuguesas hacia los grandes imperios de Asia, con su límite en la misteriosa Pestaña del Mundo, como llamaban a Japón, y hacia Brasil, se enmarcó en un proceso globalizador tan inédito, que todavía el fado llora la pérdida de ese reino cuyos marineros eran arengados desde las proas con un “Buscad al Leviatán”.
Los pueblos ibéricos, agentes de la revolución mercantil, primera ruptura efectiva del feudalismo europeo, en un torbellino que continentalizaría dos lenguas, surcaron el planeta. De las islas Azores provenía buena parte de los pobladores de Brasil, que ya tenían una lengua isleña híbrida “crioula”, conformada por necesidad, improvisada y transmitida por generaciones.
Había creatividad, simplificación poética, capacidad metafórica y onomatopéyica en los “iletrados”. El lingüista alemán Rodolfo Lenz era un apasionado por el papiamento, el criollo-español de la isla de Curazao –derivado del portugués de los esclavos, así como lo era el habla con que en Surinam (Guayana Holandesa) se comunicaban los saramacanos (negros libres que se fugaban a los bosques). Si se agrega que la lengua general del Brasil durante la colonia fue hasta el siglo XVIII el tupi, empleado en la vida cotidiana hasta comienzos del siglo XIX, y que ahora sólo se conserva en el Amazonas, y este otro hecho: que el portugués era usado como lengua general en las costas de África y ya conformaba un habla criolla que se expandió a las colonias españolas, francesas e inglesas, o que los negros malés que llegaban a Bahía eran musulmanes letrados, el mapa adquiere una complejidad necesaria. Sin olvidar a Goa, la dorada capital del imperio portugués de Oriente en India durante los siglos XVI y XVII, donde también los cafres de Mozambique contribuyeron a un portugués crioulo. Y hay ejemplos de otros híbridos en todas las geografías, como el sabir, habla de la Edad Media que permitía la comunicación de cristianos, turcos y árabes; o el chinook, que comunicaba a ingleses y franceses con los habitantes de Alaska. Lenguas improvisadas sobre la marcha, ahora inasibles.
De manera que hubo, por cierto, portuñoles a lo largo de los siglos XVII y XVIII, cuando millones de africanos fueron traídos como esclavos a América. Ya en las costas de África había bilingüismo con los portugueses. El español del Caribe tiene influencia del portugués africano.
¿Y en el siglo XIX? Gran parte de la población negra rioplatense había venido huyendo de Brasil, muchos en la época rosista: habrá habido sin duda portuñol. A su vez algunos unitarios debieron exiliarse en Brasil, donde la temperatura les resultaba un mal mortífero (Florencio Varela, Juan Carlos Gómez, Gutiérrez) ¿qué vínculos, qué memorias? ¿Y antes en la Guerra da Cisplatina, la Guerra Rioplatense-Brasileña en la década de 1820, un conflicto que ocupó tres años por tierra y mar, cuando hasta hubo naves corsarias que partían de Patagonia contra naves esclavistas brasileras, qué registro de ese choque en la lengua, cuando ya cundían los insultos racistas? Y años más tarde en la guerra del Paraguay (1864-1870) ¿qué podemos llegar a imaginar del contacto y traslado y convivencia de esas masas de soldados y población, del choque de los ejércitos denominados cambás en la jerga paraguaya, por estar conformados por soldados negros, sometidos al exterminio dentro de un cínico programa de blanqueamiento, por parte del Imperio de Brasil y por parte del gobierno de Buenos Aires? Un panorama de tal agitación en esos crudelísimos tiempos que hasta se aliaron pueblos nativos (mbayás, caduveos, terenas y kinkinaos), azuzados contra los guaraníes de Paraguay, y fueron trasladados soldados paraguayos y niños y adolescentes, como esclavos a las fazendas de café paulistas.
Esta producción de lenguas en coyunturas tan particulares, de vertiginosa oralidad, bien merece más estudios. El filólogo Serafim da Silva Neto, muerto a los 43 años en su esplendor intelectual, es un nombre pionero clave para capturar estas dinámicas.
Y ahora el concepto más usual
5) El portuñol en la enseñanza de la lengua española
El de las clases de idioma, el que se explota en las publicidades en ese ejercicio del malentendido jocoso. En fin, el lenguaje rockero, mochilero, de turista, que contribuye a las filtraciones. Camufladas, van entrando expresiones en la conversación de todos los días: todo bien, cómo va, preconcepto, me cayó la ficha, se me hizo un blanco, en el día a día, curtir, día sí día no, más nada, más nadie, quebrar la muñeca, un beso/ otro, etc, etc. Y dicen que en el sur de Brasil algunos dicen vou ir.
Y sería una estadística interesante ver cuántos términos de la lengua portuguesa se incorporaron a través de las traducciones, saber cuánto confiaron los traductores en que la similitud fonética, el conocimiento sobre la otra cultura, permitirían abrir en la selva de las palabras nuevos senderos conceptuales. Revisar la producción entre fines de la década de los 30 y los 40, la época de gloria de la industria editorial argentina, cuando había programas de selección de autores, como la Biblioteca de Autores Brasileños traducidos al español, dirigida por Ricardo Levene. O las décadas del 60 y 70, cuando Santiago Kovadloff, Haydée Jofre Barroso, Juan García Gayo o Lorenzo Varela, se dedicaron sobre todo a la traducción de narrativa. Y la curiosidad de consignar que Mi planta de naranja lima de José Mauro de Vasconcellos, recomendado como lectura en las escuelas, convirtió a este autor en el más popular y conocido en un momento.
Además de historia, literatura y lingüística, las lenguas son gesto, tono y contexto, y sin duda la movilidad y ductilidad del contacto entre español y portugués provocarán sutilísimos cambios y variantes en un proceso imprevisible. ¿Y en nuestra loca carrera como profesores por eliminar las “contaminaciones”, no estaremos atrapados en un efecto no ajeno a la globalización y los mercados: estabilizar un standard spanish y un standard portugués? ¿Y ese mar de posibilidades que es Internet, no estará generando nuevos pidgin como lo fue el sabir, la lengua franca que perduró desde las Cruzadas hasta el siglo XIX, entre todos los marineros que partían del Mediterráneo uniendo todos los océanos? Contactos y el planeta como un maravilloso laboratorio de idiomas, procesos complejos de los que enunciamos sólo algunos detalles.
Presentación compactada del trabajo expuesto en la mesa Narrativas Cruzadas, Congreso BRASA 2010, Brasilia.
lunes, 3 de enero de 2011
martes, 28 de diciembre de 2010
CONTRACULTURAL
Amigos, me han llegado unas cuartetas de un filósofo amigo que, anclao en Madrid y coincidente con las fechas, me relata lo que escuchó, desde el cielo, su propia novia en Navidad:
¡Ay! Morena más que hermosa
El cielo escucha el pedido
Que todos quieren la cosa
que de tu boca ha salío.
"El perdón no ha llegado
Desde el sagrado manzano
mas piedra libre han cantado
aunque sea con la mano.
Se me ha presentao María
la madre virgen de Dio
y acercándoseme al oído
un mensajito me dio.
Que habríamos de amarlo todo
aunque se arme el marasmo
porque quiere, al fin, gozar
de ese tan mentado orgasmo."
¡Ay! Morena más que hermosa
El cielo escucha el pedido
Que todos quieren la cosa
que de tu boca ha salío.
"El perdón no ha llegado
Desde el sagrado manzano
mas piedra libre han cantado
aunque sea con la mano.
Se me ha presentao María
la madre virgen de Dio
y acercándoseme al oído
un mensajito me dio.
Que habríamos de amarlo todo
aunque se arme el marasmo
porque quiere, al fin, gozar
de ese tan mentado orgasmo."
domingo, 26 de diciembre de 2010
HORA DE CONFESIONES
Nunca supe como “llevar” ni como “manejar” a una mujer.
Y reconozco que después de ese reclamo tronante y culpógeno sentí, como es lógico, el consecuente bochorno.
Me ví un marciano troquelado en un plano de parálisis en 7D, suspendida mi cabeza en una pica, un diminuto homínido impotente e incapaz de satisfacer las mínimas necesidades de un encuentro cercano del 9º tipo. Un robot de juguetería del tercer mundo a donde solo llegan las pilas usadas….un cacho de matambre recontramasticado y en el tránsito de un intestino al otro, me sentí con su cambio de coloratura y hasta vi, en mí, el trueque de textura.
luego busqué modelos para aprender algo de eso que me faltaba y, hurgando en lo más excelso de llevar y manejar, consulté a varios expertos en las relaciones con sus amores que como tales (las relaciones digo) demostraron un bien portar y mejor conducir.
Digamos para empezar… cómo es un correcoches con su Ferrari, las salidas, sus aceleradas, los dobleces, sus líquidas ingestas... acaso, me pregunté, las filtraría para evitar los atragantamientos? y sus guaridas… sus pernoctancias en especiales cubículos… tapizaría, acaso, las paredes con capitonés de cuero rosa? Si, señor! Así es lo que vi.
También contacté a un zoófilico con su mona llevándola al pipiroom en un restaurante de luxe. Le secaría las partes? Me pregunté. Tendría, a un casual… toallitas especiales?... donde las llevaría... en una valijita con su nombre escrito con brillantina de oro? Si señor, y tampoco le han mentido.
Después apareció un langa toruno con un sobretodo de pelo de dromedario calvo en plena granizada y sin reparo…pobre hombre!...ya en él no me detuve más, supe el final de antemano.
Si hasta visualicé cómo transportaba un sádico bufa su cinturón de cuero hecho con verga de iguana morada. Se cuidaría, seguramente, de no engordar para no estirarle las envaselinadas escamas?
así es, mantuvo siempre flexible el chicotazo del látigo turgente... ¡Eso es llevar como Dios manda!
También, deberé ser veraz, fui testigo del transporte de un lugar a otro de un solitario a su muñeca inflable… la desinflaría, la desposeería de su esencia, la privaría del soplo divino de su propia naturaleza? De sus acolchadas bondades?
Sí, claro,con esmerado recato la ponía bien dobladita, dentro de una valija.
Ocurrido todo eso, decidí asumirme un inepto desde siempre, y lo más terrible fue tomar conciencia que, desde ese preciso momento: soy un pefecto demodé.
Había concebido a la mujer, a la compañera de mis sueños como un otro con voluntad propia y autotransportable y si bien es cierto que, en el caso de venir con sillas de ruedas, nunca la supuse ni manca ni inoperante. En tal caso habría que ver...
Es que llevarla?... Y a donde? por el supuesto camino de la felicidad?
Lo único que en tantos años me fueron dables de manejar, ocasionalmente, fueron un par de pinceles, una gastada lapicera y circunstancialmente la bicicleta con la que salgo por prescripción médica. También es cierto que saqué el registro de conductor pero como no tengo auto, indispongo de oportunidad, así que el tema del manejo concluí dejándoselo en manos de quienes precisen de ellos para lograr sus voluntades, caprichos o imperiosas necesidades.
Y con eso de "llevar" apenas puedo con las canas y a algunos años, muchos los dejé en el camino por pesados.
Rara vez llevé a hacer pis a algún perro, razón por la cual decidí convivir con una gata que, gracias a dios, esa, para mear y cagar, va a solas sin necesidad de que este incapaz de mierda, la lleve por sendero alguno.
Y reconozco que después de ese reclamo tronante y culpógeno sentí, como es lógico, el consecuente bochorno.
Me ví un marciano troquelado en un plano de parálisis en 7D, suspendida mi cabeza en una pica, un diminuto homínido impotente e incapaz de satisfacer las mínimas necesidades de un encuentro cercano del 9º tipo. Un robot de juguetería del tercer mundo a donde solo llegan las pilas usadas….un cacho de matambre recontramasticado y en el tránsito de un intestino al otro, me sentí con su cambio de coloratura y hasta vi, en mí, el trueque de textura.
luego busqué modelos para aprender algo de eso que me faltaba y, hurgando en lo más excelso de llevar y manejar, consulté a varios expertos en las relaciones con sus amores que como tales (las relaciones digo) demostraron un bien portar y mejor conducir.
Digamos para empezar… cómo es un correcoches con su Ferrari, las salidas, sus aceleradas, los dobleces, sus líquidas ingestas... acaso, me pregunté, las filtraría para evitar los atragantamientos? y sus guaridas… sus pernoctancias en especiales cubículos… tapizaría, acaso, las paredes con capitonés de cuero rosa? Si, señor! Así es lo que vi.
También contacté a un zoófilico con su mona llevándola al pipiroom en un restaurante de luxe. Le secaría las partes? Me pregunté. Tendría, a un casual… toallitas especiales?... donde las llevaría... en una valijita con su nombre escrito con brillantina de oro? Si señor, y tampoco le han mentido.
Después apareció un langa toruno con un sobretodo de pelo de dromedario calvo en plena granizada y sin reparo…pobre hombre!...ya en él no me detuve más, supe el final de antemano.
Si hasta visualicé cómo transportaba un sádico bufa su cinturón de cuero hecho con verga de iguana morada. Se cuidaría, seguramente, de no engordar para no estirarle las envaselinadas escamas?
así es, mantuvo siempre flexible el chicotazo del látigo turgente... ¡Eso es llevar como Dios manda!
También, deberé ser veraz, fui testigo del transporte de un lugar a otro de un solitario a su muñeca inflable… la desinflaría, la desposeería de su esencia, la privaría del soplo divino de su propia naturaleza? De sus acolchadas bondades?
Sí, claro,con esmerado recato la ponía bien dobladita, dentro de una valija.
Ocurrido todo eso, decidí asumirme un inepto desde siempre, y lo más terrible fue tomar conciencia que, desde ese preciso momento: soy un pefecto demodé.
Había concebido a la mujer, a la compañera de mis sueños como un otro con voluntad propia y autotransportable y si bien es cierto que, en el caso de venir con sillas de ruedas, nunca la supuse ni manca ni inoperante. En tal caso habría que ver...
Es que llevarla?... Y a donde? por el supuesto camino de la felicidad?
Lo único que en tantos años me fueron dables de manejar, ocasionalmente, fueron un par de pinceles, una gastada lapicera y circunstancialmente la bicicleta con la que salgo por prescripción médica. También es cierto que saqué el registro de conductor pero como no tengo auto, indispongo de oportunidad, así que el tema del manejo concluí dejándoselo en manos de quienes precisen de ellos para lograr sus voluntades, caprichos o imperiosas necesidades.
Y con eso de "llevar" apenas puedo con las canas y a algunos años, muchos los dejé en el camino por pesados.
Rara vez llevé a hacer pis a algún perro, razón por la cual decidí convivir con una gata que, gracias a dios, esa, para mear y cagar, va a solas sin necesidad de que este incapaz de mierda, la lleve por sendero alguno.
martes, 21 de diciembre de 2010
jueves, 9 de diciembre de 2010
viernes, 3 de diciembre de 2010
Respuesta a varios colegas que en el Facebook nos repreguntábamos a cerca del arte
Me parece que ya estaríamos en condiciones de darnos cuenta que comunicándonos con el lenguaje verbal reducimos la polisemia característica del mensaje “visual” (sabemos que una imagen dice más que mil palabras) y comprender que si bien ella - la palabra - define, nombra, recorta una figura contra el fondo magmático de lo todo posible, también y por ese motivo cierra, clausura, aliena cualquier otra lectura que de ella podamos hacer, significante incluido.
O sea ilumina relativamente. Pero, claro, tranquiliza.
Y en esa reducción que posee la palabra “…nos sentamos a la mesa y no al pino ni a la madera con que ella está, también, constituida…” - Pessoa dixit
Así es que buscarle definiciones a algo tan complejo, polivalente y sorprendente como es “el arte” no sólo me resulta una tarea ímproba sino alpedística en tanto pudiéramos utilizar esa energía en terrenos más fértiles.
Si bien la palabra nos cobija y nos da amparo frente al abismo de lo innombrable (¿Habrá castigo de mayor oscuridad que nos cataloguen de tal? O peor aún, sentirnos asi?) en terrenos del arte cualquier ensayo – verbal o escrito - concluye en reductivo y consecuentemente en falsificatorio del acto real (este es un ejemplo), precisamente, porque se “pinta”* lo que no se puede decir. Sino se diría. Sería más fácil cómodo y veloz. Tanto es así que, cuando el instrumento en procura del “arte” es la palabra, es decir, cuando se le intenta insuflar vuelo, poesía mediante, es menester utilizar cuanta estrategia la separe de su significado en procura de una semántica que concluya en connotar o resonar aquello que no está dicho pero presentimos que es lo vital que el poema revela y a su vez oculta.
Es que aquí me parece comienza el nudo del embrollo, y para su desate deberíamos separar la paja del trigo, dependiendo esto de cual “arte” estemos hablando o pretendiendo. Y en este panorama, como con los mocos, tenemos para todos los gustos: Hay desde ciervitos de Bariloche, payasos de lágrimas colgantes y muñecas de todo tipo en el bazar “La Zoraidita” o sea en su habitat real y también los descontextualizados en unas paquetas galerías de Palermojolibud.
En unos lugares se los llama de una manera y en los otros, de otro.
En el bazar, la curadora, sin saberlo, es la dueña o sea la madre de la Zoraidita y en la galería o el Centro Cultural es curador*, comisari* o crític* posiblemente llamad* Peringanit* de Zarrastiguiloazáblet quien posee una labia capaz de escribir sesudos tratados sobre “el guitarreo de la mondiola”. Tan vacuos ellos como auténtico resulta el payaso en el bazar de Villa Fiorito.
Es que en la viña del señor habemos de todo y no seguiré con los ejemplos de otras vertientes para no redundar. Creo que con éste basta.
Quiero decir que la amplitud del arte y el uso que se le de, es maleable “a piaccere”, dependiendo de cuales sean los objetivos y las capacidades de comprensión de los intervinientes, tanto como estén ubicados en una punta como en la otra de la antorcha.
Pero, más allá de las comercializaciones que son las primeras bastardizaciones que de esta “actividad” se hace, existe una posibilidad que es la que nos motiva a casi todos los artistas que laboramos con honestidad; independientemente de que nos de mucho o poco el mate, pues tampoco pasa por las acumulaciones de conocimientos teóricos ni por voluntades puestas en marcha.
Desde el vamos descarto los malintencionados cuyas premisas son la fama a precio vil y farandulezco dada su esclavitud al narcicismo exacerbado que, como sabemos, que al igual que todo lo negativo poco elevan el culito del suelo, más bien lo entierran.
Es que, una actividad como la artística, es la que más nos posiciona en la capacidad de ser atravesado por “lo real”. Allí lo excelso de la práctica es que se transforma en lo mejor que nos puede pasar porque descubrimos que es donde mejor la pasamos.
Cuando cito “lo real” me estoy refiriendo concretamente a una de las tres patas del nudo Borromeo lacaniano y que tienen bastante relación, como bien lo expuso en uno de sus seminarios, con las experiencias resultantes de la meditación zen.
Yo me atrevería a decir, aún a sabiendas de estar contando una pequeña porción de un hecho más vasto que, conozco en sí y que es inenarrable, digo que: “cuanto menos hay de uno, más sublime es la experiencia”.
Quiero señalar que es a partir de un “dejar ser” o de permitir que “ocurra” cuando la posibilidad revelatoria emerge.
Me importa un bledo que la quieran llamar musas, voces interiores o el nombre que a cada quien le guste. La cuestión radica en la experiencia fundante y modificadora de un ser existiendo, abierto a las mutaciones constantes que importa una vida vivida en plenitud.
Por lo tanto éste es el acto más individual y subjetivo al que una persona puede acceder y para ello no existen ni fórmulas ni teorías que nos indiquen caminos. Simplemente porque para la creación no los hay. Cada uno con los rituales que le sean propios y puedan conducirlo a ella, o adonde ella se manifieste.
Que después sepamos que, “el arte” (y me cuesta llamarlo así, tan… definidamente), está inscripto en una sociedad, así como nosotros inmersos en ella, y hasta podría agregar para los que desean con volitiva urgencia, otorgarles funciones, multifunciones diría yo, pues que una de ellas sería espejarle a la sociedad la suma de inhibiciones con que ata y asfixia a sus miembros, convirtiéndolos en objetos de consumo, artículos tan de cambio y desechables como el mercado necesite alienar.
La experiencia de una epifanía vivenciada por un artista desemboca, sin duda, en cambios personales, en hechos que a ojos vista demuestran la posibilidad de una vida que, vivida a pleno, es celebratoria desde el comienzo tanto como resulta innecesario el mito de la inexorabilidad del artista torturado. Más allá de que hayan artistas que con el dolor gocen como locos. Ya lo dije a cada cual el moco que le sepa celestial.
Entonces, como creo que la única verdad absoluta es la relatividad de la misma. Pretender definiciones del arte, posiciones oclusivas en el juicio de que “es” y que “no lo es” inhibe aceptar la vivencia de “lo real” que, se nos escapa de las manos y la cabecita porque es mucho mayor que nuestras capacidades de comprensión intelectuales. Procuremos enjaularnos, por favor, lo menos posible siendo inclusivos.
El arte contenido bajo parámetros, sean lo que fueran, me suena a los monolíticos sentidos de la vida que a la postre concluyen generando, so pretextote enaltecimientos, verdaderas aberraciones.
La vida sólo tiene el sentido que podamos y queramos darle y, posiblemente de eso se trate nuestra cuestión, munirla de los contenidos que necesitemos cuando el deseo así nos lo indique. Por muy variados e individuales que ellos sean.
Paremos con comernos siempre el mismo pirulín de los discursos únicos.
Porque es cierto que pulula por doquier desde el alimento y el oro junto a las excrecencias y el plomo, la elección del almuerzo la tiene cada quien sin estar obligado a comerse al caníbal ni a resultar coprófago.
Mi propuesta, sé que es para muchos extremadamente simplista, pero es el deseo que cada uno se exprese y sea lo más fiel a si mismo que pueda. (Tarea, para algunos harto difícil).
Y me importan tres belines a que cosa llamemos arte.
Si hay algo que he aprendido en estos 50 años de esta práctica es que cuanto más abierto he estado más he aprendido y gozado. Por lo tanto no sentencio ni juzgo con intenciones de universalidad. Lo cual no implica renunciar a mis gustos y preferencias ni tener carencia de escala de valores.
--------------------------------------------------
* Utilicé el término “pintar” para señalar una actividad creadora dentro de lo visual, pero puede sustituirse por construir, metamorfosear, actuar performáticamente, filmar, etc. o la interacción de varias o todas ellas…
**Ah! Y algo que aprendí en tantos años de diván es que cuando alguien se obsesiona repulsivamente con un monotema es síntoma de un amor, una ligazón, digámosle, no legitimada en la conciencia ni asumida por algunos prejuicios inhibitorios, pero que de superar esos bloqueos luego de ponerse cara a cara con esa cuita…¡Upalalá cómo se goza con ellas!
Siempre hay placares de donde salirse y eso no quiere decir que se trate de homosexualidades. Jamás se me ocurriría sugerirle a ningún interlocutor por aquí presente que es un puto no asumido.
Abrazos.
***Otro ¡Ah! Atenti con subirse a los pedestales de la “maestría” que cristalizan
bronceando con un brazo estirado y el índice señalando donde se encuentra el horizonte. Recordemos que el mismo es una ilusión y que en tal caso tiene, en esta dimensión temporo-espacial 360º a la redonda.
O sea ilumina relativamente. Pero, claro, tranquiliza.
Y en esa reducción que posee la palabra “…nos sentamos a la mesa y no al pino ni a la madera con que ella está, también, constituida…” - Pessoa dixit
Así es que buscarle definiciones a algo tan complejo, polivalente y sorprendente como es “el arte” no sólo me resulta una tarea ímproba sino alpedística en tanto pudiéramos utilizar esa energía en terrenos más fértiles.
Si bien la palabra nos cobija y nos da amparo frente al abismo de lo innombrable (¿Habrá castigo de mayor oscuridad que nos cataloguen de tal? O peor aún, sentirnos asi?) en terrenos del arte cualquier ensayo – verbal o escrito - concluye en reductivo y consecuentemente en falsificatorio del acto real (este es un ejemplo), precisamente, porque se “pinta”* lo que no se puede decir. Sino se diría. Sería más fácil cómodo y veloz. Tanto es así que, cuando el instrumento en procura del “arte” es la palabra, es decir, cuando se le intenta insuflar vuelo, poesía mediante, es menester utilizar cuanta estrategia la separe de su significado en procura de una semántica que concluya en connotar o resonar aquello que no está dicho pero presentimos que es lo vital que el poema revela y a su vez oculta.
Es que aquí me parece comienza el nudo del embrollo, y para su desate deberíamos separar la paja del trigo, dependiendo esto de cual “arte” estemos hablando o pretendiendo. Y en este panorama, como con los mocos, tenemos para todos los gustos: Hay desde ciervitos de Bariloche, payasos de lágrimas colgantes y muñecas de todo tipo en el bazar “La Zoraidita” o sea en su habitat real y también los descontextualizados en unas paquetas galerías de Palermojolibud.
En unos lugares se los llama de una manera y en los otros, de otro.
En el bazar, la curadora, sin saberlo, es la dueña o sea la madre de la Zoraidita y en la galería o el Centro Cultural es curador*, comisari* o crític* posiblemente llamad* Peringanit* de Zarrastiguiloazáblet quien posee una labia capaz de escribir sesudos tratados sobre “el guitarreo de la mondiola”. Tan vacuos ellos como auténtico resulta el payaso en el bazar de Villa Fiorito.
Es que en la viña del señor habemos de todo y no seguiré con los ejemplos de otras vertientes para no redundar. Creo que con éste basta.
Quiero decir que la amplitud del arte y el uso que se le de, es maleable “a piaccere”, dependiendo de cuales sean los objetivos y las capacidades de comprensión de los intervinientes, tanto como estén ubicados en una punta como en la otra de la antorcha.
Pero, más allá de las comercializaciones que son las primeras bastardizaciones que de esta “actividad” se hace, existe una posibilidad que es la que nos motiva a casi todos los artistas que laboramos con honestidad; independientemente de que nos de mucho o poco el mate, pues tampoco pasa por las acumulaciones de conocimientos teóricos ni por voluntades puestas en marcha.
Desde el vamos descarto los malintencionados cuyas premisas son la fama a precio vil y farandulezco dada su esclavitud al narcicismo exacerbado que, como sabemos, que al igual que todo lo negativo poco elevan el culito del suelo, más bien lo entierran.
Es que, una actividad como la artística, es la que más nos posiciona en la capacidad de ser atravesado por “lo real”. Allí lo excelso de la práctica es que se transforma en lo mejor que nos puede pasar porque descubrimos que es donde mejor la pasamos.
Cuando cito “lo real” me estoy refiriendo concretamente a una de las tres patas del nudo Borromeo lacaniano y que tienen bastante relación, como bien lo expuso en uno de sus seminarios, con las experiencias resultantes de la meditación zen.
Yo me atrevería a decir, aún a sabiendas de estar contando una pequeña porción de un hecho más vasto que, conozco en sí y que es inenarrable, digo que: “cuanto menos hay de uno, más sublime es la experiencia”.
Quiero señalar que es a partir de un “dejar ser” o de permitir que “ocurra” cuando la posibilidad revelatoria emerge.
Me importa un bledo que la quieran llamar musas, voces interiores o el nombre que a cada quien le guste. La cuestión radica en la experiencia fundante y modificadora de un ser existiendo, abierto a las mutaciones constantes que importa una vida vivida en plenitud.
Por lo tanto éste es el acto más individual y subjetivo al que una persona puede acceder y para ello no existen ni fórmulas ni teorías que nos indiquen caminos. Simplemente porque para la creación no los hay. Cada uno con los rituales que le sean propios y puedan conducirlo a ella, o adonde ella se manifieste.
Que después sepamos que, “el arte” (y me cuesta llamarlo así, tan… definidamente), está inscripto en una sociedad, así como nosotros inmersos en ella, y hasta podría agregar para los que desean con volitiva urgencia, otorgarles funciones, multifunciones diría yo, pues que una de ellas sería espejarle a la sociedad la suma de inhibiciones con que ata y asfixia a sus miembros, convirtiéndolos en objetos de consumo, artículos tan de cambio y desechables como el mercado necesite alienar.
La experiencia de una epifanía vivenciada por un artista desemboca, sin duda, en cambios personales, en hechos que a ojos vista demuestran la posibilidad de una vida que, vivida a pleno, es celebratoria desde el comienzo tanto como resulta innecesario el mito de la inexorabilidad del artista torturado. Más allá de que hayan artistas que con el dolor gocen como locos. Ya lo dije a cada cual el moco que le sepa celestial.
Entonces, como creo que la única verdad absoluta es la relatividad de la misma. Pretender definiciones del arte, posiciones oclusivas en el juicio de que “es” y que “no lo es” inhibe aceptar la vivencia de “lo real” que, se nos escapa de las manos y la cabecita porque es mucho mayor que nuestras capacidades de comprensión intelectuales. Procuremos enjaularnos, por favor, lo menos posible siendo inclusivos.
El arte contenido bajo parámetros, sean lo que fueran, me suena a los monolíticos sentidos de la vida que a la postre concluyen generando, so pretextote enaltecimientos, verdaderas aberraciones.
La vida sólo tiene el sentido que podamos y queramos darle y, posiblemente de eso se trate nuestra cuestión, munirla de los contenidos que necesitemos cuando el deseo así nos lo indique. Por muy variados e individuales que ellos sean.
Paremos con comernos siempre el mismo pirulín de los discursos únicos.
Porque es cierto que pulula por doquier desde el alimento y el oro junto a las excrecencias y el plomo, la elección del almuerzo la tiene cada quien sin estar obligado a comerse al caníbal ni a resultar coprófago.
Mi propuesta, sé que es para muchos extremadamente simplista, pero es el deseo que cada uno se exprese y sea lo más fiel a si mismo que pueda. (Tarea, para algunos harto difícil).
Y me importan tres belines a que cosa llamemos arte.
Si hay algo que he aprendido en estos 50 años de esta práctica es que cuanto más abierto he estado más he aprendido y gozado. Por lo tanto no sentencio ni juzgo con intenciones de universalidad. Lo cual no implica renunciar a mis gustos y preferencias ni tener carencia de escala de valores.
--------------------------------------------------
* Utilicé el término “pintar” para señalar una actividad creadora dentro de lo visual, pero puede sustituirse por construir, metamorfosear, actuar performáticamente, filmar, etc. o la interacción de varias o todas ellas…
**Ah! Y algo que aprendí en tantos años de diván es que cuando alguien se obsesiona repulsivamente con un monotema es síntoma de un amor, una ligazón, digámosle, no legitimada en la conciencia ni asumida por algunos prejuicios inhibitorios, pero que de superar esos bloqueos luego de ponerse cara a cara con esa cuita…¡Upalalá cómo se goza con ellas!
Siempre hay placares de donde salirse y eso no quiere decir que se trate de homosexualidades. Jamás se me ocurriría sugerirle a ningún interlocutor por aquí presente que es un puto no asumido.
Abrazos.
***Otro ¡Ah! Atenti con subirse a los pedestales de la “maestría” que cristalizan
bronceando con un brazo estirado y el índice señalando donde se encuentra el horizonte. Recordemos que el mismo es una ilusión y que en tal caso tiene, en esta dimensión temporo-espacial 360º a la redonda.
jueves, 2 de diciembre de 2010
lunes, 29 de noviembre de 2010
miércoles, 17 de noviembre de 2010
QUERÍA COMPARTIR
con los visitantes un poema que el amigo "mineiro" Fernando Cisco
Zappa me dedicara en su blog y que resultó de la visita a casa
cuando pasó por Buenos Aires, pero fundamentalmente, nacido de
una entrañable amistad que hemos sabido recrear participando juntos
en tantas oportunidades y en esta blogósfera.
Mi agradecimiento a su generosidad.
en tantas oportunidades y en esta blogósfera.
Mi agradecimiento a su generosidad.
Para leer el poema dirigirse al link
http://ciscozappa.blogspot.com/2010/11/para-o-poetartista-adrian-dorado.html
lunes, 15 de noviembre de 2010
SUPRATEXTOS QUIROMANTICOS
*Coincidentes con la línea de la vida de mi mano izquierda resultaron los dibujos del camino que llevaba a la cabaña sobre el cerro Piltriquitrón y que me ofreciera un amigo en El Bolsón. Lugar donde pasé unos meses altamente creativos. Se trata de un pueblo en un valle entre la pre y la cordillera de los Andes Patagónicos. Muy cercano a la ciudad de Bariloche.
Entonces realicé, hace 30 años, el libro de artista con el poemario supratextual citado del que expongo, en esta oportunidad, solo una página.
Los textos y dibujos son una interpretación de la lectura quiromántica que me hicieran en esa oportunidad fusionada con datos e impresiones tanto de mis aconteceres como del lugar.
Un cuaderno de bitácora de artista visual.
Como tantas veces, este enero venidero regreso allí a pasar mis vacaciones.
Aquella fue la primera, una verdera revelación. Cruz del sur y Aimé Painé incluida.
A su memoria.
Aimé Paine (1943-1987) cantante mapuche-argentina que se dedicó al rescate y difusión de la música folclórica de su pueblo. Fue nieta del gran cacique mapuche, el lonco Paine.
para oir su voz y su cantohttp://www.youtube.com/watch?v=wQAEhMHKZHo
jueves, 4 de noviembre de 2010
CREPINSTANTES
"Crepinstantes" es el resultado de "crepitar por instantes" que se originó entre los artistas visuales Carmen Salazar y Adrián Dorado en la virtualidad de la web. A partir de un comentario en un posteo de blog y la necesidad de su representación gráfica cada quien ha desarrollado, secuencialmente, sus comprensiones visuales sobre el mismo fenómeno.
¡Ojalá lo disfruten!
Carmen Salazar http://www.facebook.com/home.php#!/album.php?aid=44435&id=100000512169259&fbid=170019443025127
Carmen Salazar http://www.facebook.com/home.php#!/album.php?aid=44435&id=100000512169259&fbid=170019443025127
martes, 2 de noviembre de 2010
lunes, 1 de noviembre de 2010
sábado, 30 de octubre de 2010
jueves, 28 de octubre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


























